Dejé que entraras.


Hoy entré

y de costumbre miré tu sitio,

vacío, así lo estaba ayer

vi por completo la pared de ladrillos,

tu primavera me daba verdes

que me olvidaban el entorno.

*

Pasó un mozo

me trajo de vuelta con su saludo,

vacío y alucinando

observé los detalles

en busca de notas

o de aquellas respuestas que me debes,

aquellos silencios asesinos.

*

Elegí la carne con arroz

intenté llamarte la atención

en ésta estúpida y sensata visión fantasmagórica,

intenté llamarte la atención.

*

¿Acaso el amor se despierta con alarmas?

Porqué de ser así mi corazón estallaba

por los asaltos crónicos de tu figura, de tus palabras,

si pudiera denunciar el amor robado

no lo haría,

y aunque cueste negarlo

dejé que entraras, cerré los ojos,

vi tus bolsillos llenos de mi extinta alegría.

Helena


Escribo para amontonar letras

para que cada palabra superpuesta

forme una pirámide de verborragia crónica,

que esta pila de verbos angustiosos tambalee,

desborde y corra como alud pendiente abajo.

*

Que a cada trazo se incremente su potencia,

supere el caudal e inunde las casas de la zona

hasta que lleguen al lugar correcto (seguiré escribiendo).

*

La vertiginosa fila de hoplitas gramaticales

empujen y derriben los candados, portones y seguros,

que su repentina invasión dibuje en tus paredes

como el relato de aquellos doce trabajos ancestrales,

que se lea el vacío, el anhelo, el dolor y el amor

en la prosa mas hermosa y atrapante,

que al menos cuando muera

me acompañe el poema de la vida que quise.

Confesión N° 65


¿Tanto por decir?
¿En qué momento las palabras
se amontonaron en el galpón vacío
que alguna vez sano bailaba su espacio
con los silbidos de la distracción y la quietud?

*
Mis cajones rebalsan de biromes y lápices,
algunos secos, quebrados,
algunas manchas de tinta que reventaron por la espera
no pudieron ser mensaje,
ni siquiera una letra,
ni siquiera mentiras.

*

¿En qué momento amontoné silencios?
Perdóname mi cuerpo yo no sabía de tu soledad
yo nunca supe que sólo te dejaba,
tal vez quise cuidarte de los horrores y del mundo,
de la muerte de ideas,
te cultivé en la fantasía,
crecimos juntos en la mentira
y me hice responsable de ocultártelo todo.

*

El cuerpo (Detalle y anexo)

Yo te empujé a los destinos
soy quién conduce la conciencia,
yo di las direcciones origen del desvío,
tu fiel me acompañaste,
soportando los golpes, las caídas,
te culpé, no voy a desdecirlo,
tu final es certero
descansar de éste suelo,
recordar quién te quiso.

Subterfugio N° 47 – Visiones matutinas.


Un círculo

su fondo oscuro,

relieves sinuosos

estanque del vacío.

*

Se proyectó por la mañana

como un residuo de la vigilia,

¿Acaso vi mi subconsciente nacer hoy?

vive ahora y muere con la noche futura.

*

Llovizna ya

y el desespero de evitar se colme

de gotas secas y vacías,

intento detenerlas y se filtran.

*

Mi cuerpo húmedo se apelmaza

por la tarde caigo rendido,

una tarea ardua y casi sin sentido

¿Porque será que insisto en cada día lo mismo?

Otro día en la vida.


Soportando el vacío

ya le doy forma al silencio,

en ausencia de todos

hablo conmigo mismo.

*

Extraño algo de todo eso

ya solté hasta el presente,

y cada día se que es más difícil

crecer es íntimo, decisión pura.

*

Ausente me presento

camino despojado,

todo me falta y sin embargo

lo considero justo,

este es mi lugar.

El vuelo del Oxidiano


Y le dio alas

y se lanzó al vacío,

dejando todo atrás.

*

Ella lo amó,

dejó de ser

y perdió todo.

*

Su vida quedó atrás,

se extinguió por amor

y él por amar vivía.

*

Llegó a la tierra

que el tiempo le borró

y siendo nadie aquí, regresó.

*

Mientras el viento le golpeaba la cara

la silueta del mundo se acercaba,

sin saber que perdía, sin saber que ganaba.

*

Se torció inexperto

aterrizó con fuerza,

desgarró el suelo con los talones

y el aire liviano le inundó los pulmones.

*

Volvía al mundo,

¿Error u osadía?

Ansiedad, defecto humano.


Es que esa rueda que recorre los nervios

presiona el tiempo recurrente,

infinito, a priori del momento deseado,

letargo violento que sacude la piel, alimenta,

la desesperante necesidad de los bocados,

de tener entre manos lo que asoma en la frente desde adentro.

*

El ahogamiento que produce el vacío,

el vacío que se tarda en llenar por la gotera,

son los segundos que caen suspendidos

con masa insuficiente a lo esperado.

*

Es cuando el balde rebalsa suficiente

que sacia esas gargantas empolvadas,

que da lo que nos falta y luego quita,

la espera nuevamente

del agua que no llega,

de gotas que golpean en el fondo

y retumban en la odiada ansiedad,

la carne se endurece,

se espera la humedad con desaforo,

es el defecto humano que se pega,

es imposible retractarse de esta forma involuntaria.

 

 

 

Subterfugio Nº39 (Subterfugio ajeno)


No me aflige tu pena

pues me mudo de a poco,

mi conciencia viajera

por la ruta se aleja.

*

Ya mis mañas guardadas

ademanes, miradas,

las sonrisas, el llanto,

se van en la mañana.

*

Y por el mediodía

todas las melodías,

las canciones y prosas

en las últimas cajas.

*

Ahora el sol que se cae

por descuido impensado,

su calor que se quita

el perfume lavado.

*

Es la noche el momento

doy dos pasos, la puerta,

penden algunas perlas

de tus ojos vacíos.

*

Sin sentido, costumbre,

yo sin miedo, la cruzo,

es enorme el vacío

que se queda contigo.

Que se muera al minuto


Sinceramente quiero que me engañes

sin vergüenza,

directo a los ojos,

la Plaza Mayor.

*

Se reirán de todo,

se asombrarán de esto,

y que importa

yo obtuve lo que quiero.

*

Tu amándome en los ratos libres,

yo amándote a cada minuto,

si tanto pujar no nace

mejor que muera,

que lo lance la angustia

al vacío egoísta,

que lo quiebre el desaire,

que se muera al minuto.

*

Solo queda empezar de nuevo

arrancarse la espina,

semanas de dolor,

días de ardor,

el resto a la bolsa,

al mar y al mar adentro.

 

Objetos


Transforma en necesario

lo ajeno, tan lejano

reseca cualquier lengua

y desespera hasta el más calmo.

*

Que observa su diseño

mojando así sus labios

promete más de todo

al que lo obtiene y sin embargo.

*

Vacío el resultado del engaño

le pinta sobre grises otros grises

le turbia el horizonte y lo dirige

a un nuevo encuentro con lo mismo.