Subterfugio Nº 2 (Bis) – Paga el silencio


Antiguamente dedicaba

algo del tiempo a desdeñar

ciertos desaires y desatinos.

*

Hoy me doy cuenta

fallé a la matemática,

hasta el reclamo válido no vale nada,

en este caso.

*

Así aprendí, gritando,

frente a un espejo

morado por mis gritos.

*

Mi tiempo vale, (y su moneda brilla)

a aquel que calla, recompensa,

ahora es mi respuesta la sencilla

se cubre con el barro y se endurece,

es el silencio pestilente que acribilla.

La estructura del cuerpo


Arremete ante lo incompleto

de esta horadada y polvorienta,

cantina de pilotes rancios

ráfagas de olvido y hojarasca.

*

Sin paredes tuerce lo que queda

el viento lo hace lento pero llega,

quien clama sibilante desliza el enojo

olvida que el origen es causa de todo.

*

Es tiempo de pedir y prometerse

que el agua y el cemento han de mezclarse

y agobiarán a las tormentas venideras,

darán al corazón el fuego

y al alma ese reposo entre los huesos.

 

Otra vez tú. (Desvelo)


De todos los sueños

el tuyo es eterno,

se grabó en mis ojos

la aguja, el minuto, lo vívido.

*

Quiero todo lo que esta mal

un lugar escondido, inusual,

porque allí nadie puede escuchar

las palabras que se dicen de más.

*

El pudor cobarde

antagonía del latido,

si negar se desusa

no existirían más excusas.

*

La sangre corre

el tiempo escaso,

la suerte finita

no conoce este lado.

Respuesta (Espero)


Desde este cuadrado

lo intento,

el tiempo es tan poco

tan solo una chance.

*

Ocurre constante

el aire cortante,

cuando cerca mío

tu rostro me aguarda.

*

El miedo, el vacío,

el cuerpo no es mío,

yo ya vivo fuera,

vivo onírico.

*

Siento que la voz

no alcanza tu oído,

silencio continuo,

tus labios se mueven.

No existe como tal. (Justicia)


Lo justo pende

del listón herbáceo

que columpia su fruto.

*

Sin la luz que refleje

las figuras estimativas

la verdad se encuentra debajo.

*

Cruje la savia,

tiembla la vida,

el crepitar repentino

divide los sonidos,

de los deseados,

de los inesperados.

*

Entre el veneno ciudadano

pivotea su carne violácea,

su mora se tiñe de lo cierto.

*

De vida la vida no da nada,

no hay dios en el tiempo,

la arena mojada o cristal roto,

eso es lo cierto.

 

En honor a los jugadores del Club Chapecoense, vuelo fatídico; por negligencia humana y avaricia.

 

 

Adiós, recuerdo y el mensaje.


Hubiese querido

que la eternidad te asiera,

un tiempo más

casi todo el mío.

*

Me retumba cálidamente

los acordes, el eco,

los cálidos discos donde reposaban

melodías, la pared, tu cama.

*

Una tarde me tembló en el pecho

la congoja, un nudo, el frío,

un llamado y por otro tu olvido.

*

Nunca hay tiempo para todo

la verdad es ahora,

el adiós nunca demora.

Tu miel


Le advertí lo posible

empujó con sus dedos sin oírme

las agujas del reloj enfermo.

*

Lo percibió asombrada,

estupefacta y sensación de ahogo

la miel negra caía sobre su cabeza.

*

La escuché gritar y silencio

su perfil cubierto y oscuro

me impedía acercarme.

*

Las moscas tentadas por la melaza

sucumbieron por el negro perfume.

*

Crisálida funesta

el nuevo recinto,

lágrimas oradan

las paredes de encierro.

*

¿Será la pena suficiente

al arrepentimiento?

¿Le dará tiempo al cuerpo,

a las libertas ansias?