De un adiós cuidadoso.


De mis pasillos oscuros

nadie tiene algún recuerdo,

mas que mi piel y mi suerte.

*

De los payasos muertos

podridos en el fondo,

rodeando el álamo.

*

Dejo la casa de madera

de ventanas rotas, tapadas,

el último rechinar de pasos.

*

Por sobre el hombro la observo,

con cierto respeto le digo adiós

a la puerta que espero no volver a cruzar.

*

El silbido del viento

acaricia los tubos enredados

del disonante llamador de ángeles.

Dependo


La verdad es que a usted

no le hace falta tanto mi buen día,

yo rodando entre grises negráceos

me cobijo en la suerte de dar con la salida.

*

La libertad completa es el suicidio

solté los lazos del Parnaso pero aún

pendo de la soga de cierta indiferencia,

busco el reemplazo de mi punto débil.

*

Confieso que dependo

de ese esencial néctar

que solo brota de su boca,

que lamento y por él sobrevivo.

*

Así me encuentro

medianamente humano;

fue todo lo que pude,

distante y envalentonado

en dirección a la energía Universal.

Pompa y circunstancia


Grava, desgranada de la gran piedra

cubre el suelo fallido de los hombres,

teñida de musgo artificial

producto de los llantos perpetuos del vencido.

*

Deslizan entre bordes de caliza

los sueños, ingenios de los brutos

la sangre nutre y pudre pero muere

sus portadores observan su retiro.

*

Luego del vendaval metálico

susurran y vagan espíritus sin suerte,

el humo se cuela en las hendijas

las paredes observan, las siluetas se borran.

*

Las charreteras relucen lejos

donde los héroes desconocen,

la gala, la pompa y sacrilegio

el bombo y el platillo silencia los lamentos (débiles llegan)

ahogados en el patio trasero del festín.

 

De burdeles, bufones e injusticias.


Soportar al bufón de los bufones

se repite constante, irrefrenable,

no detiene nada su mendacidad

su alma es un céntimo en el suelo.

*

De cualquier sitio su lengua

propicia el burdel itinerante,

y a solas endulzan los timpanos

de aquellos que segregan la bilis melosa.

*

No suele la justicia

rondar estos parajes,

los destinos se tuercen

la lejanía es salud ante esta suerte.

Otra vez tú. (Desvelo)


De todos los sueños

el tuyo es eterno,

se grabó en mis ojos

la aguja, el minuto, lo vívido.

*

Quiero todo lo que esta mal

un lugar escondido, inusual,

porque allí nadie puede escuchar

las palabras que se dicen de más.

*

El pudor cobarde

antagonía del latido,

si negar se desusa

no existirían más excusas.

*

La sangre corre

el tiempo escaso,

la suerte finita

no conoce este lado.

La marcha y la última sentencia.


El llanto infinito

permeable en las zonas

boscosas, rocosas,

tan térreas y austeras

navegan al centro.

*

Tan lento y antiguo

vagar con destino,

de vida y de muerte

libertos conscientes

no desean más suerte,

liberan sus mentes

las causas atroces.

*

La marcha costosa

prosigue en sollozos,

desgarra la carne terrestre

tiemblan los cimientos,

aquello impoluto,

terrífica muestra.

*

Un Rey indolente

merece mazmorra,

donde la avaricia, el ego,

cambiaron las cosas

las almas, la sangre,

se encuentran con estos

unidos llegando

al centro desvelan

libertad no es misterio.

*

La química humana,

temor de temores;

la muerte, el dolor,

púrpura derramado,

el mar de los ojos

quebrándolo todo,

dictando sentencia

sin miedo a morir

por pura consciencia.

*

El núcleo se parte,

todo se reinicia,

de alguna manera

todo cambiará.

Tará tara tá ta, tará tarará.


Fatídico Sol

reposa en mis manos,

no quema porque

mi frío inhumano.

*

Mi piel insensible

curtida en la sal,

no sabe de amores

conoce del mal.

*

La suerte mediocre

me muestra lo dulce,

ajenos sucesos

parecen correctos.

*

No giro ni tuerzo

mi vista en la vida.

*

Así y todo entiendo

que de tantos cuentos

quedé confundido,

la muerte, los éxitos,

son falsos impuestos.

*

Y nacen princesas,

y nacen machitos,

sino cambian nada

preparen la cara.