¿Cuanto más?


Hay una piedra clavada en el desierto

como un mástil,

mi alma ondea apenas atada

un vencido sin amigos o enemigos,

una guerra entre nadie y yo,

una guerra perdida.

*

Ruedan los cantaros al suelo,

tinajas se quiebran y despedazan,

en algún lugar el cuerpo sigue la pendiente

escucho todo el silencio cada día.

*

Sueño con el incesante descanso,

anhelo abubillas recordándome el cielo,

¿Porqué las formas impiden un sitio?

¿Serán deudas ajenas las que pago?

¿Cuanto más es la espera para no esperar más?

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De burdeles, bufones e injusticias.


Soportar al bufón de los bufones

se repite constante, irrefrenable,

no detiene nada su mendacidad

su alma es un céntimo en el suelo.

*

De cualquier sitio su lengua

propicia el burdel itinerante,

y a solas endulzan los timpanos

de aquellos que segregan la bilis melosa.

*

No suele la justicia

rondar estos parajes,

los destinos se tuercen

la lejanía es salud ante esta suerte.

Lo intentarán, no vencerán.


Lo injusto cala en lo hondo

deja grietas y abre un hoyo,

pasa el frío y los decires

de el que pasa y mira dentro.

*

Ese niño pequeño que labora

que deseamos se haga fuerte en el deshielo,

nos empuja a no doblarnos con el tiempo

enjugar las gotas que han caído

y volver por más, desde el cielo o desde el suelo.

*

Los intentos desde afuera (incesantes)

apabullan y desgarran al pensante,

muerde el polvo el que lo intenta,

muerde el hambre el que es cobarde.

El vuelo del Oxidiano


Y le dio alas

y se lanzó al vacío,

dejando todo atrás.

*

Ella lo amó,

dejó de ser

y perdió todo.

*

Su vida quedó atrás,

se extinguió por amor

y él por amar vivía.

*

Llegó a la tierra

que el tiempo le borró

y siendo nadie aquí, regresó.

*

Mientras el viento le golpeaba la cara

la silueta del mundo se acercaba,

sin saber que perdía, sin saber que ganaba.

*

Se torció inexperto

aterrizó con fuerza,

desgarró el suelo con los talones

y el aire liviano le inundó los pulmones.

*

Volvía al mundo,

¿Error u osadía?

Por las mañanas


Insípida brea

que entorpece el paso,

reseca,

se curte en su función pasiva

no detiene mi marcha,

con suerte evitará el desprendimiento.

*

Del suelo al cielo

rebotan en el cuadro

pensamientos,

dimensiones humanas prefijadas

nuestro emisor biológico sensible,

marco que da distancia, altura

y la aberrante costumbre de juzgarnos.

*

Es redundante y trabajoso

evitar reincidir el pensamiento

y dejar de tratar la anomalía

aquella cual parásito se posa

entre las sienes de nosotros perturbados.

*

Es por la enfermedad que existe cura

y por ella el esfuerzo, las jornadas,

desvelos y amarguras

y por esto engañamos los sentidos,

conformando ilusorias situaciones no deseadas,

las únicas que saben de verdades

son las dolidas, cansadas, las espaldas.

Oda Nº 3 a tu recuerdo


Tal vez parece demasiado

querer tu cielo desde el suelo,

me turba casi obsesionado

del fuego proyecto lo que siento.

*

Puede te aburra mi soneto

nací para ser sin rodeos,

sin método, soy el ensayo

te experimento en cada anhelo.

*

Me recobro del borroso encuentro

me cuesta hallarte en el recuerdo austero,

creo sentir tu cuerpo cerca

y es la distancia más que verdadera.

*

Domina al cuerpo

el alma que vigila,

se hunde en hielo

cada paso del tiempo.

*

Siembro en la estéril greda

espacio, tiempo y cobardía,

confieso al fin

que todo es culpa mía.

*

Me impongo el reto

de llegar a tu vida

abrir mi pecho

a plena luz del día.

*

Verás que vivo

por ser tú mi alegría.