Del camino y lo que esperas.


Quizás tanto esperar

nos dé un final inesperado,

dependerá su encanto

de lo pasado.

*

Si han florecido sus palabras

aquellas almas libarán la esencia,

su dulce sabor; si lo es,

despertará ese sitio sepulto acarreado.

*

Y aunque injusto le parezca

esto nada le asegura,

cada cual izquierda o derecha

los caminos se conforman de ladrillos

los méritos adornos para un final sin luz.

 

¿Cuanto más?


Hay una piedra clavada en el desierto

como un mástil,

mi alma ondea apenas atada

un vencido sin amigos o enemigos,

una guerra entre nadie y yo,

una guerra perdida.

*

Ruedan los cantaros al suelo,

tinajas se quiebran y despedazan,

en algún lugar el cuerpo sigue la pendiente

escucho todo el silencio cada día.

*

Sueño con el incesante descanso,

anhelo abubillas recordándome el cielo,

¿Porqué las formas impiden un sitio?

¿Serán deudas ajenas las que pago?

¿Cuanto más es la espera para no esperar más?

Ser y deseo


Desear el vuelo

seguir de a pie,

la sofocante rutina

sin saber porqué.

*

El árbol vecino;

no siempre, pero sueña

con carreras y saltos,

inmóvil.

*

Soñar entre las aguas,

aleteos,

en aguas mansas

de voz impenetrable.

*

Seres que alzan la vista

al espejo primitivo natural del hombre,

las figuras borrosas

ansían descifrar.

*

La enseñanza infalible

escrita sobre el barro,

natura exacta ilumina,

del ser lo innecesario a solas

demuestra que uno existe en el conjunto.

*

El reflejo golpea detrás de la visión

y suelta cada perla guardada sin permiso,

“Acepta lo que eres,

disfruta el vuelo ajeno que no puedes,

respeta la voluntad de las almas guardianas

y recuerda que cada espacio es el lugar de alguien,

es forastero quien renuncia

a sus sueños, su sitio, al mundo y a sus calles.