Faltantes – (Regresión N° 5)


Se desprenden con el frío

las hojas del recuerdo,

el esfuerzo de revivir la imagen

sacude la copa del momento,

el color, los bordes menguan.

*

Lo incierto inunda la espera

aunque el futuro pueda apremiar,

lo sucedido es un cadáver tibio

(lo improbable)

un balde pinchado de certezas.

*

El calor, la humedad del susurro,

hoy el silencio lo agudiza todo,

en el mismo lugar yace la nada

en el mismo lugar

hoy nuevos muebles.

Al menos sólo hoy.


¿Puedo pedirte todo?

¿Puedo ser hoy aquel que sólo viva?

No confundas con esto mis manías,

lo quiero todo aunque sea por un día.

*

Tal vez respondas en silencio

o digas: Yo no puedo,

¿Porqué será que la vida

nos arroja a destiempo los destinos?

*

¿Porqué justificamos negaciones?

Aceptamos los rechazos impuestos del pasado,

yo aquí, sólo,

con culpa o ya sin ella

será por mi destreza o mi pereza,

¿Porqué no vienes aunque digas que no?

¿Porqué no me amas al menos sólo hoy?

Mi madre tierra.


Hoy dije “mi casa”

y me creí dueño

de esta porción de tierra,

que me tolera

como inquilino trivial

de su organismo.

*

Me acariciaba los tobillos

su verde gesto

me cubrió de un silencio reparador

y absorbió mis lágrimas,

(me dará flores)

¿Quién puede así convertir el dolor en armonía?

*

Y yo, descarado e insolente

me profesaba dueño,

terrateniente insulso

de su incontrolable energía.

*

Me dio vergüenza

de sólo pensarlo,

y me sentí desnudo,

una bofetada de viento

me mostró lo pobre,

me refregó en la cara mis debilidades

y proyectó lo equívoco de mi diseño.

*

Pero la madre tierra

como madre perfecta

se apiadó de mi,

de mi miedo,

de mis temblores y miserias.

*

Aprendí su lección

y para cesar mi dolor y mi llanto

su fruto me dio.

*

Su enseñanza eterna

atraviesa y supera

a cualquier dueño,

a cantidad de sabios,

portadores de carne

que desde el primer día

han empezado a morir.

De mis palabras.


No te culpo y ni siquiera lo intento

¿Cómo podrías saber con que cariño

deposito cada palabra en este lienzo?

*

Ellas, como vírgenes extintas

de la religión que no profeso, caen.

Yo con algo de vergüenza

las hago reposar del turbio viaje,

por haber atravesado esta inconsciencia y escucharme.

*

Y cuando ya descansan en silencio

cierro las hojas ajadas de mis latidos,

las suelto en el río de la espera

con la ansiedad de que tú llegues a ellas,

encuentres la reminiscencia suficiente

para atraerte a mis labios desde ésta distancia.

*

Ya llueve en estos vidrios

no puedo seguir,

el crisol no se quiebra

pero de día, sí que se apaga.

No es un adiós


¿Quién dijo que te vas?

si tantos te recuerdan,

¿Quién dice que no estás?

si en cada rincón de lo que observas

tu imagen impregnada está.

*

¿Quién dijo es un final?

llegar a la meta es un nuevo camino,

¿Qué es eso de la ausencia?

si hoy dejás un espacio

es porque todos notamos tu presencia.

*

Tal vez quede un poquito de silencio

después de tantas risas,

pero al pasar los días

seguirás presente con cada una

de las historias que sabemos.

*

Alguna lagrimita siempre cae al recuerdo,

pero…

¿Quién dice que te vas?

Distancia


Me aturde la distancia y el silencio

no puedo beber la miel que liban tus labios,

el mundo teme por tu falta

la única ausencia que imploro se interrumpa.

*

Recuerda, limítate a las suposiciones

lo que late en mi tan fuerte

rompe cualquier impedimento,

tu lugar, el mío, recuérdalos.

*

Mis ojos buscan incluso hasta la efímera

señal de tus deseos o mensajes,

una luz, una brisa,

cualquiera de estos es mi alimento.

*

Intentaré olvidar las precauciones

sabiendo que algo mal en esto hago,

mis sueños duermen en tu almohada

no fuerzo las ganas que no tengo de olvidarte.

De la piedra que brota.


Sucumbo lánguidamente

entre la hojarasca bulliciosa

de mis húmedos calabozos,

de vestigios del éter circundante.

*

Allí posan mis abigarrados deseos

nativos de mi entorno inestable,

se nutrieron de grises y morados

de salvajes violetas y plateados.

*

Mis dedos horadan la frágil unión

señales débiles alcanzan el extremo,

aguardo, silencio y otro intento

repito hasta el hartazgo o la respuesta.

*

Como en el sutil azul del mar

el eco punza y lo acuoso penetra,

las voces múltiples resuenan,

los colores se mezclan y la savia

se derrama en el lienzo rasgado.

 

 

 

 

 

 

Soy lo que no ve


Aunque creas que ufano me presento

te equivocas,

estoy aquí como todas las cosas,

inadvertido y perdurable.

*

Recluso del sitio en el que me hallo

como el pilar que solo ve que van y vienen,

y de entre mis ladrillos la voz ronca silva

frases intencionadas de cordura.

*

Aquí en un nuevo silencio

lugar de sueños viejos,

aquí me pienso en lo brillante

sosteniendo los haces de esta luz polvorienta

que tal vez iluminen o distraigan,

que tal vez guíen o hagan sombras,

de las ansias de un loco que desangra

por hacer algo de tanto y puro anhelo.

¿Cuanto más?


Hay una piedra clavada en el desierto

como un mástil,

mi alma ondea apenas atada

un vencido sin amigos o enemigos,

una guerra entre nadie y yo,

una guerra perdida.

*

Ruedan los cantaros al suelo,

tinajas se quiebran y despedazan,

en algún lugar el cuerpo sigue la pendiente

escucho todo el silencio cada día.

*

Sueño con el incesante descanso,

anhelo abubillas recordándome el cielo,

¿Porqué las formas impiden un sitio?

¿Serán deudas ajenas las que pago?

¿Cuanto más es la espera para no esperar más?

Primera muerte


Las hojas se desprenden

de forma irremediable,

la unión vencida

por la savia reseca.

*

La mirada cae

con el vaivén de ella,

intenta balanceandose

retrasar la caída.

*

La verdad; inevitable,

sentencia predecible

pende del cuello

donde la humedad de lágrimas antiguas,

engrosan cada eslabón herrumbrado.

*

El rostro fijo, inmóvil

los músculos duelen

y el silencio guardado;

aún golpeando el pecho,

se mantiene callado.