Valientes


Valiente aquél que desespera

y encuentra la quietud,

que sobrepasa la ignominia

de aquellos que todo descuidan.

*

El sentimiento sofocante,

el sentirse rodeado

de similares pasmosos

encallados en cada momento.

*

Sibilantes lamentos

se desarman en el aire,

la tierra es barro

por aquellos que sudan

aquellos que suman sin retribuciones.

Muero por ti (En vano)


Si pudiera morir para ti

lo haría,

y quedarme tieso a tu lado

como un premio, un trofeo.

*

Suena sádico mi sentimiento

pero es difícil dejarte,

sabiendo lo que mueres,

sabiendo lo que sufres.

*

A veces pienso

¿ Y si muero por ti

dejando el corazón en una lata

vagar por donde vayas,

haciendo lo que plazcas?

*

Del crepúsculo momento acorde

donde los pensamientos se esclarecen,

como si se tratara de un horario divino

concluyen mis atormentados consejeros.

*

Ni siendo un muerto a tu manía

el amor se construye,

pues esta vida le ha enseñado

a quien te escribe,

a quien lo lee,

que la vida no es justa,

la vida es eso que sucede

entre el recuerdo y lo añorado.

 

Un juego


Hagamos una cosa.

Ya que los días corren como siempre,

digamos que la gente se abraza sin sentido,

pensemos que los niños no viven en la calle

que por un rato, sólo están perdidos.

Veamos que lo extraño

son los lugares sin sonidos,

¡Escuche tanto ruido!

es la palabra,

que vuela efervescente

de boca en cada oído

y pocos son los autos, colectivos,

las nubes van de blanco,

se observan las palomas

en baldozones celestes y de brillo,

y el miedo es un vocablo ya perdido

impreso en diccionarios del olvido.

Digamos que el trabajo es compartido,

que todo lo que tienes no lo tienes,

y el recelo a la inversa el sentimiento,

sin recelos, sin sentir más deseos por lo ajeno,

por lo vacuo, lo inerte o irrelevante,

de poseer lo transformado sin sentido humano.

De lo que ya no es necesario los más jóvenes

se ríen, de lo viejo,

y en los pasillos de museos sin fondos,

televisores y teléfonos como amuletos,

se aburren en vitrinas sin reflejos.

Digamos que hoy no importa lo que importa,

tal vez jugando,

haciéndonos de vez en cuando así esta broma,

quién dice que aprendamos

en vez de odiar a amarnos.