Primera muerte


Las hojas se desprenden

de forma irremediable,

la unión vencida

por la savia reseca.

*

La mirada cae

con el vaivén de ella,

intenta balanceandose

retrasar la caída.

*

La verdad; inevitable,

sentencia predecible

pende del cuello

donde la humedad de lágrimas antiguas,

engrosan cada eslabón herrumbrado.

*

El rostro fijo, inmóvil

los músculos duelen

y el silencio guardado;

aún golpeando el pecho,

se mantiene callado.

No existe como tal. (Justicia)


Lo justo pende

del listón herbáceo

que columpia su fruto.

*

Sin la luz que refleje

las figuras estimativas

la verdad se encuentra debajo.

*

Cruje la savia,

tiembla la vida,

el crepitar repentino

divide los sonidos,

de los deseados,

de los inesperados.

*

Entre el veneno ciudadano

pivotea su carne violácea,

su mora se tiñe de lo cierto.

*

De vida la vida no da nada,

no hay dios en el tiempo,

la arena mojada o cristal roto,

eso es lo cierto.

 

En honor a los jugadores del Club Chapecoense, vuelo fatídico; por negligencia humana y avaricia.

 

 

El último Convoy


Lo dijo

como si de empujar el aire

se tratara.

*

“Ya no pasa”

su piel de acero jubilada,

rechinante, descansa.

*

Plácida yase

no olvidaré su trote altisonante (a tempo marcha)

de fundición tonélica.

*

Gasoil multiplateado

mas un violeta, verde derramado,

su savia enérgica.

*

Silencio de Agosto

tracción involuntaria, (cobra vida)

intenta volver.

*

Por vez primera

metal y tierra se compactan,

no más humo,

la máquina se apaga.