De la piedra que brota.


Sucumbo lánguidamente

entre la hojarasca bulliciosa

de mis húmedos calabozos,

de vestigios del éter circundante.

*

Allí posan mis abigarrados deseos

nativos de mi entorno inestable,

se nutrieron de grises y morados

de salvajes violetas y plateados.

*

Mis dedos horadan la frágil unión

señales débiles alcanzan el extremo,

aguardo, silencio y otro intento

repito hasta el hartazgo o la respuesta.

*

Como en el sutil azul del mar

el eco punza y lo acuoso penetra,

las voces múltiples resuenan,

los colores se mezclan y la savia

se derrama en el lienzo rasgado.

 

 

 

 

 

 

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Evolución


Sólo resta

manipular ciertas terminales,

darle fin a sensaciones,

programar los sentimientos deseados.

*

Quizás esta tecnología

inmunice los campos profundos,

allí donde crecen,

salvajes los sentidos.

*

Perderá lo humano cada cuerpo

y olvidará el diseño,

que tiende  a destruirse ya en su origen,

desechar lo romántico y ser invulnerables

al destello en lo equivoco del egoísmo.

Latente


Lo punzante, latente
olvida la quietud del sueño,
el despertar violento
imagina,
inciertos prohibidos.

*

¿Que cimiento resiste el embate del deseo
de aquél que en la frugal mañana
ve su vida tan crónicamente rutinaria?

*

La ansiedad se clava como hierros
galopando la piel sin importancias,
es probable el daño a lo sentido
recurre el requerido al pensamiento.

*

¿Que hacer cuando la duda esta en la puerta
y necesita el cuerpo de la prueba?
¿Resolverá el dilema o morirá el amor cuidado?
Demolerán ciudades huracanes con nombres de salvajes.

Ella


La amo,

ella lo sabe

pero en el turbio cúmulo de la energía

que pulula en la atmósfera mía,

vagan espectros socarrones,

despiertan con su chirriar y ecos

los sueños que me invaden al recuerdo

de su tersa mirada,

de la forma que el mundo y la materia la formaron,

con detalles de vida,

de imperfecciones salvajes por el odio,

y cicatrices de otros por despecho.

*

Así se va la vida,

muy mal, o bien,

no lo sabremos

hasta el último ocaso de los ojos

cuando los párpados nos tracen en la tarde

una noche ficticia hacia el olvido.

 

La última palabra


La última palabra será el día

en una tarde así como este otoño,

de densos nubarrones perpetrados

y plazas de colores despintados.

*

Será de verde algún atajo

su ruta reseca, la herida en la tierra

donde cobardes la horadan,

el surco del escape a la afronta.

*

Los últimos labios, la lengua

los dientes que suelten el aire

¿Serán tan perversos? ¿Serán tan salvajes?

¿Serán un recuerdo de luz palpitante?

*

La última palabra será el día

donde decir será de más, caricias

donde los ojos se posen con desvelo

donde correr sea por ganas, no por tiempo.