El banquete


La enfermiza dosis

que me aplica el mundo,

duplica el volumen

y refuerza la carga.

*

Deshago forzado

latentes impulsos,

y entiendo que el mundo

perverso me prueba.

*

La sed y la sombra,

la sal y las gotas,

la fuerza y difícil

frenar de mis ansias.

*

Hay quien me comprende

y es quien me permite,

sus reglas son simples

aguardo el minuto, la hora, el segundo.

*

Desgarra mi mente los hilos que impiden,

lo opíparo en frente

de mis ojos ávidos,

transmiten sabores futuros con exactitud.

La mar


La espuma se seca,

la sal se compacta,

las huellas se borran

sobre otras, recuerdo.

*

La brisa temprana

la manta agua y verde,

caranchos, zorzales,

gaviotas reclaman ofrendas.

*

Las rocas foráneas

se mezclan forzosas,

el mar las recibe

las pinta de verde.

*

Lo oscuro del agua, lo humano,

se lavan conciencias, los restos,

pululan rodeando burbujas,

evitando el fondo, muy humano.

Tará tara tá ta, tará tarará.


Fatídico Sol

reposa en mis manos,

no quema porque

mi frío inhumano.

*

Mi piel insensible

curtida en la sal,

no sabe de amores

conoce del mal.

*

La suerte mediocre

me muestra lo dulce,

ajenos sucesos

parecen correctos.

*

No giro ni tuerzo

mi vista en la vida.

*

Así y todo entiendo

que de tantos cuentos

quedé confundido,

la muerte, los éxitos,

son falsos impuestos.

*

Y nacen princesas,

y nacen machitos,

sino cambian nada

preparen la cara.

El barco


En esta embarcación

que se ajetrea,

fui capitán,

fui polizón y pasajero.

*

Yo pude en el timón virar

en un intento de hallar costas,

pero por más que izara

velas contra viento

las aguas espumosas decidían,

rebasaban cubierta y escotillas,

pudriendo así los víveres,

maderas, velas y esperanzas.

*

Entre suspiros y tensiones

hacían de mis días marejadas,

el malestar de tanta sal

raspándome los dientes.

*

Entre destellos de estas casi

quinientas noches desde anoche,

mientras los arrecifes se aproximan

digo ya se muy bien lo que no quiero.

*

No seré el náufrago

de ningún continente,

o cualquier isla,

parado aquí hacia estribor

miro una vez más

aquello que sería,

aquello que no fue,

salto, entonces agua, espuma,

dos lágrimas entre burbujas.