El lugar de las cosas


Los dedos en la piel,

los dedos en el vidrio,

los ojos en el brillo

los ojos en sus ojos.

*

Las palabras de la boca,

las palabras que se borran,

los besos al espejo,

los labios que se secan.

*

El sonido de tu voz

conversación,

el sonido de los “beeps”

siguen sin vos.

*

Aquellos atrapados

en el limbo mediante,

observan.

*

Taciturnos, pensantes,

nostálgicos, recuerdan,

esa rara costumbre de mirarse,

esa antigua manía de besarse.

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De tener


Yo no quiero nada

no necesito “poseer las”,

del calor el fuego

no la brasa en mi cuerpo.

*

De tus dedos caricias

y la piel a distancia cautiva,

con respiro y ausencia,

con presencia y prudencia.

*

Del humo florido la fragancia

y que vuelva a la tierra la ceniza,

de las jaulas al fuego el espectáculo

y las plumas vencidas se desprendan.

*

Los amores en pájaros volando,

de la cárcel soledad al condenado.

Apreciar la figura que circunda

que la sombra de tener es el problema.

Tará tara tá ta, tará tarará.


Fatídico Sol

reposa en mis manos,

no quema porque

mi frío inhumano.

*

Mi piel insensible

curtida en la sal,

no sabe de amores

conoce del mal.

*

La suerte mediocre

me muestra lo dulce,

ajenos sucesos

parecen correctos.

*

No giro ni tuerzo

mi vista en la vida.

*

Así y todo entiendo

que de tantos cuentos

quedé confundido,

la muerte, los éxitos,

son falsos impuestos.

*

Y nacen princesas,

y nacen machitos,

sino cambian nada

preparen la cara.

Dime si puedo.


Si supieras lo que guarda mi piel,

lo que se lee en mi ojos,

lo que guardan mis huesos,

¿Te quedarías allí?

*

Tengo el defecto de decir

decirte todo lo que siento,

¿Has conocido más así,

o solo yo soy el que lo ha fallado?

*

La verdad es la ilusión,

el supuesto orden correcto

en que la boca suelta las palabras,

 

Y el mensaje se oxida

al contacto del aire,

la mentira es involuntaria

sin excepciones

siempre es mentira bajo algún cristal.

Haiku Nº4


En la tersa piel

pétalos nacarados

tu nombre escrito.

Latente


Lo punzante, latente
olvida la quietud del sueño,
el despertar violento
imagina,
inciertos prohibidos.

*

¿Que cimiento resiste el embate del deseo
de aquél que en la frugal mañana
ve su vida tan crónicamente rutinaria?

*

La ansiedad se clava como hierros
galopando la piel sin importancias,
es probable el daño a lo sentido
recurre el requerido al pensamiento.

*

¿Que hacer cuando la duda esta en la puerta
y necesita el cuerpo de la prueba?
¿Resolverá el dilema o morirá el amor cuidado?
Demolerán ciudades huracanes con nombres de salvajes.

Ansiedad, defecto humano.


Es que esa rueda que recorre los nervios

presiona el tiempo recurrente,

infinito, a priori del momento deseado,

letargo violento que sacude la piel, alimenta,

la desesperante necesidad de los bocados,

de tener entre manos lo que asoma en la frente desde adentro.

*

El ahogamiento que produce el vacío,

el vacío que se tarda en llenar por la gotera,

son los segundos que caen suspendidos

con masa insuficiente a lo esperado.

*

Es cuando el balde rebalsa suficiente

que sacia esas gargantas empolvadas,

que da lo que nos falta y luego quita,

la espera nuevamente

del agua que no llega,

de gotas que golpean en el fondo

y retumban en la odiada ansiedad,

la carne se endurece,

se espera la humedad con desaforo,

es el defecto humano que se pega,

es imposible retractarse de esta forma involuntaria.