De mis palabras


De mis palabras prostitutas me arrepiento,

pues se sueltan sin freno y sin dudarlo,

aun sabiendo que alguien las controla,

intentan como sea cruzar la noche

y despertar sabiendo que esto acaba.

*

De mis pesares soy el dueño, sin quererlo,

por la estúpida suerte de mi vida,

de las cosas pasadas que moldearon

esta forma segura de percibir el resto

y es la pesada carga de preguntas

que me obliga por terco a no doblarme,

ergido como puedo me mantengo

entre la infamia y la utopía del día.