Descuido crónico.


Amor,

que cada día suenas más a una utopía,

que cada día caes y te enrollas

en la hojarasca seca del olvido.

*

Mis manos te rescatan imprecisas

sin saber el lenguaje; es todo a tientas,

sutil y delicado tu cuerpo

arrullo entre mi pecho y mi pasado.

*

Es cada paso de esta empatía

una encubierta necesidad ególatra,

de recubrir agujeros polvorientos

apolillados de ayeres moribundos.

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Subterfugio Nº 62 – El intento, la culpa y el intento.


Es culpa

el moho en la punta,

el grafito verde.

*

Los sueños resecos

apenas,

pero dormidos por mi culpa.

*

Gran parte de mi pecho

late a ritmo,

sé el lugar.

*

El miedo

es el culpable dicen,

¡Qué cobardía!

hacer la culpa ajena la salida.

*

Sé lo que busco,

sé que está cerca.

Pánico


Llegó mientras dormía

y arrancó el equilibrio que quedaba,

el retumbe en el pecho

cerraba los canales del aire que faltaba.

*

En lo oscuro lloraba,

en lo oscuro moría

de manera real y la agonía

de saber en el fondo que es mentira.

*

Ella juega conmigo y corre el tiempo

el tic tac presuroso

de la sangre que frena o se acelera,

ganar o perder de eso se trata,

vivir o morir dando batalla.

Pido algo


¿Será que quiero

repetirte en el caso,

de pasar a la historia

de estos vivos?

*

Intentarte de nuevo

por porfiado,

mitad enamorado,

mitad empecinado.

*

Es en esta otra vida

que las chances se vuelven

al comienzo, de cero,

la experiencia pasada

perfección nos ofrece.

*

O algo cercano

si prefieres,

no dar todo por hecho,

ojalá sucediera.

*

Solo pido algo, muy poco,

más besos que esta tarde,

más tú persiguiendo mis ojos,

más tiempo de mi rostro en tu pecho.

Lo humano, el miedo.


La humanidad

es sencillamente simple,

tal vez me excuso

por ser yo intransigente.

*

Inventamos bellezas

para negar la forma,

de almas recortadas

con tijeras baratas.

*

No niego iluminados

pero que al fin y al cabo,

¿Qué cambia tanta pompa,

tanta sabiduría en este entorno?

*

Lo malo sobrepasa

cualquier poesía, deseo u osadía,

tenemos que arrancar los brotes

del yuyo que infesta lo humano.

*

Matar el animal, morir la rabia,

aunque el lobo recuerden

no se halla en las afueras,

sí duerme en cada pecho cobarde.

Lobo rapaz.jpg