Mañanas


Escribo en voz alta,

así recuerdo que me pasa

cada día, sobre la mañana

dejo caer cada palabra.

*

Mi frente entre el vidrio

se escapa el cuadro natural,

o mejor dicho,

yo me escapo de él.

*

El ruido me persigue,

la música extinta

sufro por ella

soy culpable también.

*

Deseo inquietante

me perturba el sabor,

¿Luchar o dejarse vencer?

¿Que haré si me equivoco?

 

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La forma de la palabra


El arte de hilar

los vocablos, con el fin

de alcanzar terminales impolutas

en desuso por las morales,

es una práctica Universal poco atractiva.

*

Sus discípulos la descubren

en momentos de eclipse espiritual,

donde el frío se cuela en los veranos,

y quiebran las voluntades más voluminosas.

*

Si la palabra llega de a gotas

es su sabia medida,

provocarle humedad al corazón,

e inundar sus ríos, con la esperanza

que alcancen lo reseco y le den vida.

La Palabra


Cada vez que se dice la palabra,

es diferente.

Porque llega detrás de las pulsiones

latentes del estado de ánimo; le dicen,

de vida, me permito,

si es ella quien divide

las aguas del lodazal permeable;

superficie mayor de los avernos.

*

Su potente nacer de cualquier boca

le hace singular e indiferente,

y baila en pasarelas de tamaños

medianos, cortos, o más largos,

se pierde en este último

rincón complejo de lo audible,

quedando a cargo del escucha

la atención, la intención y la cordura.

Atorada


Tu asombro repentino

no calmaba mis ansias,

necesitaba a gritos

destrabar la palabra,

atorada en la boca,

la garganta tapada.

*

Lentamente se ahoga

la prosa casera que no alcanza,

en la literatura mundana

los sabios de las lenguas no lo saben,

no tienen nombre para darle

al problema, la impotencia.

*

Es difícil sopesar la gramática

de manera certera, aguda,

hacer dormir las letras

en el remanso ajeno.

Un juego


Hagamos una cosa.

Ya que los días corren como siempre,

digamos que la gente se abraza sin sentido,

pensemos que los niños no viven en la calle

que por un rato, sólo están perdidos.

Veamos que lo extraño

son los lugares sin sonidos,

¡Escuche tanto ruido!

es la palabra,

que vuela efervescente

de boca en cada oído

y pocos son los autos, colectivos,

las nubes van de blanco,

se observan las palomas

en baldozones celestes y de brillo,

y el miedo es un vocablo ya perdido

impreso en diccionarios del olvido.

Digamos que el trabajo es compartido,

que todo lo que tienes no lo tienes,

y el recelo a la inversa el sentimiento,

sin recelos, sin sentir más deseos por lo ajeno,

por lo vacuo, lo inerte o irrelevante,

de poseer lo transformado sin sentido humano.

De lo que ya no es necesario los más jóvenes

se ríen, de lo viejo,

y en los pasillos de museos sin fondos,

televisores y teléfonos como amuletos,

se aburren en vitrinas sin reflejos.

Digamos que hoy no importa lo que importa,

tal vez jugando,

haciéndonos de vez en cuando así esta broma,

quién dice que aprendamos

en vez de odiar a amarnos.

Sensación – Simbionte crónico


Es que la palabra es estática

y me impide,

¿Con que letras describes

el aire que la sigue,

la sombra que la envidia?

*

No puedo sacar fuera

la sensación vibrante que da vida,

tal vez controle movimientos,

ondulaciones ígneas

o parte de mi cuerpo.

*

Creo que la conforman

estratos volátiles solares,

porque quema al contacto

quema la sangre

siento que muero lentamente.

*

Desprende esporas

indetectables como tantas de sus cosas,

respiro lo que fuera

sucumbo a la narcosis simbiótica,

no tengo forma de volver a ser.

La última palabra


La última palabra será el día

en una tarde así como este otoño,

de densos nubarrones perpetrados

y plazas de colores despintados.

*

Será de verde algún atajo

su ruta reseca, la herida en la tierra

donde cobardes la horadan,

el surco del escape a la afronta.

*

Los últimos labios, la lengua

los dientes que suelten el aire

¿Serán tan perversos? ¿Serán tan salvajes?

¿Serán un recuerdo de luz palpitante?

*

La última palabra será el día

donde decir será de más, caricias

donde los ojos se posen con desvelo

donde correr sea por ganas, no por tiempo.