Desprender


Le digo adiós

a diferencias vanas,

nutro los ríos

que arrasaron borrascas.

*

De cóncavas miradas

soy olvido y sonrío,

tan dulce es el adiós

a corazones tibios.

*

No hay culpa,

la decisión unánime de los sentidos

arrulla el alma,

en veneradas sábanas de seda.

*

Se siente próxima la luz sobre el ser,

que desprende los hilos, la quietud,

las nubes sobrevuelan sueños

son tormenta y también sol.

 

 

Anuncios

Descuido crónico.


Amor,

que cada día suenas más a una utopía,

que cada día caes y te enrollas

en la hojarasca seca del olvido.

*

Mis manos te rescatan imprecisas

sin saber el lenguaje; es todo a tientas,

sutil y delicado tu cuerpo

arrullo entre mi pecho y mi pasado.

*

Es cada paso de esta empatía

una encubierta necesidad ególatra,

de recubrir agujeros polvorientos

apolillados de ayeres moribundos.

Adiós, recuerdo y el mensaje.


Hubiese querido

que la eternidad te asiera,

un tiempo más

casi todo el mío.

*

Me retumba cálidamente

los acordes, el eco,

los cálidos discos donde reposaban

melodías, la pared, tu cama.

*

Una tarde me tembló en el pecho

la congoja, un nudo, el frío,

un llamado y por otro tu olvido.

*

Nunca hay tiempo para todo

la verdad es ahora,

el adiós nunca demora.

Subterfugio Nº 131 (La mentira es el hombre)


La mentira es el hombre

la imperfecta capacidad

que nunca cambia,

de fundar en supuestos.

*

La observancia sin peros

los errores añejos,

la obsoleta manía de “modelos”

la miseria vigente irrefrenable.

*

Se buscan las respuestas

allí, afuera

y el amor que se muere mientras trazo

azules, grises y un otoño.

*

Estas palabras temblorosas

porque saben que mueren,

aunque dicen “le espera”

un lugar merecido, el olvido.

Dame el olvido


La última prueba

de mi amor taciturno,

se desgrana en la copa de un pino

y se hace al aire de un otoño lejano.

*

Te lo di todo

ni un poco me guarde ni rezagos,

son retazos manchados los que quedan

desteñidos del uso y del fracaso.

*

Aunque el lirio que pende

de tus cuartos menguantes me hace endeble,

el recuerdo del llanto, la bronca clavada,

fijan las coordenadas

a mi sitio distante del umbral reseco.

*

De mis huesos quebrados no hago cuentas,

mi deuda se cobra solamente

con tu olvido y distancia de mi cuerpo,

con silencios de muerte,

con recuerdos sepultos,

con hedor por perfumes,

con borrar la memoria.

Derrame existencial


La vertiente trazada,

el suelo fecundo por lo hediondo,

de antiguos e infectos

espíritus cuarteados de egoísmo,

nos dictaminan

el sentido, la dirección.

*

La guerra se disputa

en los suelos mentales desolados,

resecos por el ácido televisivo,

la opinión pública direccional.

*

Planes urdidos por aquellos

que aunque duela saber que su ignorancia

es mayor que el egoísmo que propaga,

nos dominan, admitamos

somos imbéciles manipulados.

*

Recuérdate a ti mismo en soledad

y dime si requieres de caminos,

que mapa es confiable de piratas,

que roban y saquean sin morales,

decídete por compartir hermano mío

o vive tan feliz por ser olvido.

Pensar en voz alta


Estoy tratando

de conservar el resto

que queda en el estuche

de integridad  o fe.

*

Ahora entiendo

porque buscan en el cielo,

es el último paso,

la necesidad de ser oído.

*

Y es que hago ruido

para saber si existo,

si tuercen a mirarme

el aliciente contacto visual.

*

Son más los días que son noches

no en vano nos prohíben

controlar eso de la hematosis.

*

Poco me importa

si suena un desatino,

también escribo

versos como escalones,

para que trepen almas

y callen opiniones.

*

Los dos deseos

que retumban al hombre

son la vida, el amor,

o son la muerte, el olvido,

y estas últimas;

famosas por estar al alcance del más pobre,

son más probables que funcionen.