Tarde


Fue tarde el día que le diste valor a mis caricias

fue tarde los desvelos en vano que he sufrido,

fue tarde cuando quisiste llegar a mi camino

fue tarde desde siempre lo vivido.

*

Fue tarde y sin embargo lo recuerdo,

fue tarde aunque llegó muy dentro,

fue tarde y a tiempo lo he dejado

postrado en una piedra del olvido.

*

No es tarde aún porque vivimos

no es tarde porque vamos siguiendo el camino,

no es tarde porque se que llegaremos

no es tarde para el norte,

no es tarde para el sur.

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El campo gris.


Nuestras hojas de otoño

despellejadas en verano,

el olvido punzante cala su forma

reseca y quebradiza, sin vida.

*

El campo llano advierte

no habrá cosecha,

las semillas vuelan

sobre la piedra mueren.

*

Los surcos y el terreno arcilloso

dan el mensaje claro,

el trigo muerto la luna alumbra,

con su inocente y pálida luz espectral.

*

Los últimos brotes

arrancados en la tarde de ayer

presagian,

olvido, recuerdos y claveles.

*

Si sus ojos frotaran esa imagen,

detengase a un costado,

contemple y alimente

fantasmas que aguardan,

la historia que no fue.

Desprender


Le digo adiós

a diferencias vanas,

nutro los ríos

que arrasaron borrascas.

*

De cóncavas miradas

soy olvido y sonrío,

tan dulce es el adiós

a corazones tibios.

*

No hay culpa,

la decisión unánime de los sentidos

arrulla el alma,

en veneradas sábanas de seda.

*

Se siente próxima la luz sobre el ser,

que desprende los hilos, la quietud,

las nubes sobrevuelan sueños

son tormenta y también sol.

 

 

Descuido crónico.


Amor,

que cada día suenas más a una utopía,

que cada día caes y te enrollas

en la hojarasca seca del olvido.

*

Mis manos te rescatan imprecisas

sin saber el lenguaje; es todo a tientas,

sutil y delicado tu cuerpo

arrullo entre mi pecho y mi pasado.

*

Es cada paso de esta empatía

una encubierta necesidad ególatra,

de recubrir agujeros polvorientos

apolillados de ayeres moribundos.

Adiós, recuerdo y el mensaje.


Hubiese querido

que la eternidad te asiera,

un tiempo más

casi todo el mío.

*

Me retumba cálidamente

los acordes, el eco,

los cálidos discos donde reposaban

melodías, la pared, tu cama.

*

Una tarde me tembló en el pecho

la congoja, un nudo, el frío,

un llamado y por otro tu olvido.

*

Nunca hay tiempo para todo

la verdad es ahora,

el adiós nunca demora.

Subterfugio Nº 131 (La mentira es el hombre)


La mentira es el hombre

la imperfecta capacidad

que nunca cambia,

de fundar en supuestos.

*

La observancia sin peros

los errores añejos,

la obsoleta manía de “modelos”

la miseria vigente irrefrenable.

*

Se buscan las respuestas

allí, afuera

y el amor que se muere mientras trazo

azules, grises y un otoño.

*

Estas palabras temblorosas

porque saben que mueren,

aunque dicen “le espera”

un lugar merecido, el olvido.

Dame el olvido


La última prueba

de mi amor taciturno,

se desgrana en la copa de un pino

y se hace al aire de un otoño lejano.

*

Te lo di todo

ni un poco me guarde ni rezagos,

son retazos manchados los que quedan

desteñidos del uso y del fracaso.

*

Aunque el lirio que pende

de tus cuartos menguantes me hace endeble,

el recuerdo del llanto, la bronca clavada,

fijan las coordenadas

a mi sitio distante del umbral reseco.

*

De mis huesos quebrados no hago cuentas,

mi deuda se cobra solamente

con tu olvido y distancia de mi cuerpo,

con silencios de muerte,

con recuerdos sepultos,

con hedor por perfumes,

con borrar la memoria.