De caballos y mulas.


Taciturnos, el roce en la mañana se repite

las mangas campanean al son del repicar de ruedas,

coincidencias, murmullos nos acercan

y nos separan eternos cada día.

*

Al trote desfasado marchamos

soldados rasos,

a la vanguardia dicen

los decidores de escritorios bruñidos.

*

Entremezclados van en las solapas

llantos, desahucios y pesares,

y en el mayor de los fortunios

sonrisas y alegrías minorías.

*

En el tubo la corriente continua

incesante nos arrastra sutil,

¿Cuando desarmará la inteligencia

la ceguera del mundo cotidiano?

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¿Cómo? – (Variante)


¿Cómo será el mensaje

que se clave en el pecho del mundo

y derrita el calabozo del odio

donde guardan las palomas muertas?

*

¿Cómo será el método

que deslumbre la pantalla borrosa

y derrumbe las antiguas estatuas

de sombras paganas anquilosadas?

*

¿Cual será la palabra

que en la boca se embeba

del amor nutrido

y alimente el mundo?

 

De a poco la vida


Ayer me di presente

y aceité la rueda que pujo,

destierro día a día vándalos vecinos

de mis regiones aborrecidas.

*

Vine al mundo hoy

no ayer ni en treinta años,

lo pruebo mecánico,

inexpugnable desalienta.

*

Rencores, envidias,

pretextos y egoísmos,

listones que cuelgan por las calles

y acarician la conciencia humana.

*

Entre el espacio y la materia

surca difícil cada idea,

cuando la ventisca despoja al hornero

todo vuelve a empezar hasta la muerte.

Lo que realmente es.


Si pudiéramos ser

lo que realmente somos,

la verdad que se yergue

se desplomaría.

*

Si pudiera usted ser

lo que le oculta al mundo,

lo depravado el agua

y hasta lo impío a todos

le quedaría chico.

*

Si todo comenzara ahora

mientras sus ojos corren estas letras,

haría un lado los libros, lo sacro,

obligaría a mis ojos somnolientos

a perseguir su sombra,

su verdadera historia.

¿A cuanto?


¿A cuanto de fallar estamos todos?

¿A cuanto de vencer el egoísmo?

¿A cuanto de pensar en otros?

¿A cuanto de soltar lo equivocado?

*

¿A cuanto de besar están los labios?

¿A cuanto de latir los corazones?

¿A cuanto de sufrir junto a los hombres?

¿A cuanto de sanar viejas heridas?

*

¿A cuanto de callar mentiras?

¿A cuanto de gritar verdades?

¿A cuanto de abrazar amigos?

¿A cuanto de olvidar las diferencias?

*

¿A cuanto de pensar como uno todo?

¿A cuanto de cuidar el mundo que se muere?

¿A cuanto de olvidar las armas y las guerras?

¿A cuanto de crecer sin más temores?

*

¿A cuanto?

Al lado de tu mano o a mil soles.

El vuelo del Oxidiano


Y le dio alas

y se lanzó al vacío,

dejando todo atrás.

*

Ella lo amó,

dejó de ser

y perdió todo.

*

Su vida quedó atrás,

se extinguió por amor

y él por amar vivía.

*

Llegó a la tierra

que el tiempo le borró

y siendo nadie aquí, regresó.

*

Mientras el viento le golpeaba la cara

la silueta del mundo se acercaba,

sin saber que perdía, sin saber que ganaba.

*

Se torció inexperto

aterrizó con fuerza,

desgarró el suelo con los talones

y el aire liviano le inundó los pulmones.

*

Volvía al mundo,

¿Error u osadía?

El banquete


La enfermiza dosis

que me aplica el mundo,

duplica el volumen

y refuerza la carga.

*

Deshago forzado

latentes impulsos,

y entiendo que el mundo

perverso me prueba.

*

La sed y la sombra,

la sal y las gotas,

la fuerza y difícil

frenar de mis ansias.

*

Hay quien me comprende

y es quien me permite,

sus reglas son simples

aguardo el minuto, la hora, el segundo.

*

Desgarra mi mente los hilos que impiden,

lo opíparo en frente

de mis ojos ávidos,

transmiten sabores futuros con exactitud.