De burdeles, bufones e injusticias.


Soportar al bufón de los bufones

se repite constante, irrefrenable,

no detiene nada su mendacidad

su alma es un céntimo en el suelo.

*

De cualquier sitio su lengua

propicia el burdel itinerante,

y a solas endulzan los timpanos

de aquellos que segregan la bilis melosa.

*

No suele la justicia

rondar estos parajes,

los destinos se tuercen

la lejanía es salud ante esta suerte.

Anuncios

Culpas. (Exilio inminente)


 

Me sentí obligado

a transformarme

en el monstruo que tanto evité.

*

Te golpeé con la lengua

y la mentira,

para arrancar mi corazón

de tus entrañas.

*

¿De que otra forma yo podría?

si por ti misma era imposible,

la culpa se licua,

sangre y lágrimas se arremolinan

vertiéndose por la rejilla de la ducha.

*

Nadie sabrá que aún te amo

parece extraño,

pero aunque la distancia es necesaria

el sentimiento yace,

en alguno de mis rincones sórdidos

como maderos olvidados encendidos,

y su náufrago trepado a la cubierta

de aquellos remeros navegantes que pasaban.

Ciencias n° 1


—Poco se sabe de la materia que circula en cada mundo, aunque la ventana a ellos, semicircular, parpadee en el segundo donde lentes biológicos coinciden, su lectura es pobre, incluso la lengua más instruida es incapaz de acomodar las palabras que dibujen aquello que ansían discernir.—

Solo dime si puedo


Solo dime si puede

mi mano recorrer tu espalda,

mi lengua repetir lo mismo

mi sed beber tu vino.

*

Te besaré la boca como quieras

y remolinos de tu pelo entre mis dedos,

dibujaré en tu cuello lentamente

la marca imperceptible por el resto.

(Será en él, de mi, un recuerdo).

*

Perfume mi savia tu memoria

y recorra los sitios oscuros de tu cuerpo,

que el recuerdo se borre en uno nuevo

y repitamos todo como el amanecer,

que siempre joven como tú nunca se cansa.

*

Si te caes, detrás te tengo, suavemente,

seré el primero y serás libre

creerás que tus piernas se derrumban

y te hundirás en el jardín,

el néctar tuyo volverá a la tierra.

Revolver


Yo disparo palabras de mi lengua

y me quema el cañón de mi garganta,

pues si no mata la palabra a la ofensa

la transforma,

derrumba la altura del amor,

la idea que lo puebla.

*

Por argucias que en la belleza

le aplican los vulgares al habla,

con la intención de endulzar cada tímpano

mientras que aquellos se montan en abejas

y absorben el néctar que dejaron los mansos,

dándole de comer a los que esgrimen

la prosa vacua embelesante,

los débiles crían.

*

Yo cierro mis oídos y disparo,

luego me hago cargo,

si en defensa propia he matado,

si en homicida mi lengua, el arma.

 

Quiero


Quiero soltarte,

de la manera más cobarde,

la forma sencilla,

la que no deja heridas.

*

Quiero borrarte,

quitarte desde el primero al último

rincón de mi corteza,

el olvido supremo, legítimo.

*

Quiero arrancar el odio,

ciertos errores ignorarlos,

momentos de sadismo,

cientos de tardes al baldío.

*

Quiero olvidar tu voz,

las frases de promesas,

lo dulce articulado por la lengua,

lo dicho con la boca y sin el alma.

Lo sucedido


No le pedí que sufra,

sino que conmoviera

algún recóndito lugar donde estuviera,

oculto el corazón en ese cuerpo.

*

No es mera coincidencia

que el amor lo partiera

en medio del invierno,

de una mañana helada,

saliendo de su cama.

*

Su lengua lo empujaba todo,

letras en frases profanaban

el verbo del amor en nuestro nombre,

la palabra brotaba siendo una,

la realidad reproducida me era otra.

*

Así matamos todo,

por un error en los conceptos

o por que sin pensarlo

la palabra trepó,

del corazón a los labios

y así saltó,

a la corriente magnética de la distancia.