Lo intentarán, no vencerán.


Lo injusto cala en lo hondo

deja grietas y abre un hoyo,

pasa el frío y los decires

de el que pasa y mira dentro.

*

Ese niño pequeño que labora

que deseamos se haga fuerte en el deshielo,

nos empuja a no doblarnos con el tiempo

enjugar las gotas que han caído

y volver por más, desde el cielo o desde el suelo.

*

Los intentos desde afuera (incesantes)

apabullan y desgarran al pensante,

muerde el polvo el que lo intenta,

muerde el hambre el que es cobarde.

De la paciencia a la inmoralidad


Ésta terca

y afanosa manía,

nos mantiene

dándole raya

a la espuma que intenta

asediar arenales,

inundar nuestras playas,

seducir las vertientes,

y es en lo incongruente que propone

dar permiso

a las aguas servidas,

adornar los caminos.

*

De lo injusto

ya no existe

asombro alguno,

resguardamos la lengua,

el hierro y los dos puños,

damos cuerda al reloj del justo tiempo,

y pronunciamos versos

que distraigan los juicios de Alecto,

mas solo queda

el final, el resultado y el comienzo.

Qué cada quién diga su “¿Qué?”.


Que te enferme lo injusto
y se quiebre tu dogma
que el dolor lo perfore
hasta verte desnudo.

*

Que la rima me aguarde
y la prosa me ayude
que el urdir del vocablo
borre tus pretensiones.

*

Que se quemen las naves
y haga fútil regreso
que muera tu pensamiento
haga hueso en la arena.

*

Que “Galeanos” colónos
y arcabuces sofoquen
que las costas del hambre
caigan ante su antojo.

*

Que de que si lo intento
y si falla el disparo
que de si te equivocas
grito fuerte al espacio.