De las partidas


La mirada imbatible

derrumba mi coartada,

es así, te observo

te extraño y te deseo.

*

Mi corazón late pidiendo

saber si en mi tu piensas,

¿Será que mi dibujo

ya ni sombra contornea?

*

Se desprende apesadumbrado

el recuerdo del bolsillo del alma,

el abrigo del corazón herido

el recuerdo de la vuelta a la soledad.

*

Así te vas, ligera

y entre mis ojos tu partida borrosa,

eterna pues en mi

el adiós transcurre infinito.

 

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Desearía.


Desearía que tu andar pesaroso;

además de ello,

fuere lento en terreno abierto

así mis ojos tuercen

su cómodo reposo.

*

Se repitiere el acto

cual fenómeno novísimo,

exultante y temido

por su cercano origen

Dantesco y fabulario.

*

Así yo en mi egoísmo

absorbería la química nefasta,

esa que engaña al cuerpo en los placeres,

y verla repetidamente

llegando en la pradera,

formase un infinito

deleite inagotable.

La marcha y la última sentencia.


El llanto infinito

permeable en las zonas

boscosas, rocosas,

tan térreas y austeras

navegan al centro.

*

Tan lento y antiguo

vagar con destino,

de vida y de muerte

libertos conscientes

no desean más suerte,

liberan sus mentes

las causas atroces.

*

La marcha costosa

prosigue en sollozos,

desgarra la carne terrestre

tiemblan los cimientos,

aquello impoluto,

terrífica muestra.

*

Un Rey indolente

merece mazmorra,

donde la avaricia, el ego,

cambiaron las cosas

las almas, la sangre,

se encuentran con estos

unidos llegando

al centro desvelan

libertad no es misterio.

*

La química humana,

temor de temores;

la muerte, el dolor,

púrpura derramado,

el mar de los ojos

quebrándolo todo,

dictando sentencia

sin miedo a morir

por pura consciencia.

*

El núcleo se parte,

todo se reinicia,

de alguna manera

todo cambiará.

Ansiedad, defecto humano.


Es que esa rueda que recorre los nervios

presiona el tiempo recurrente,

infinito, a priori del momento deseado,

letargo violento que sacude la piel, alimenta,

la desesperante necesidad de los bocados,

de tener entre manos lo que asoma en la frente desde adentro.

*

El ahogamiento que produce el vacío,

el vacío que se tarda en llenar por la gotera,

son los segundos que caen suspendidos

con masa insuficiente a lo esperado.

*

Es cuando el balde rebalsa suficiente

que sacia esas gargantas empolvadas,

que da lo que nos falta y luego quita,

la espera nuevamente

del agua que no llega,

de gotas que golpean en el fondo

y retumban en la odiada ansiedad,

la carne se endurece,

se espera la humedad con desaforo,

es el defecto humano que se pega,

es imposible retractarse de esta forma involuntaria.

 

 

 

Subterfugio Nº 11 (Idealización parcializada)


¿A donde va

todo el deseo

que le sobra a este juego?

Si nos da el pensamiento

parte de lo inventado,

el áureo perfecto

placer de la estructura,

es materia, energía,

pero descarta

la puesta en práctica,

vestigios idealizados

se cuecen al olvido,

cartografía emocional

sin aparente uso.

Sinergia y reencauzarla;

el movimiento diario,

el fin mismo,

lo infinito hasta que cese

la marcha,

la sangre tibia a fría,

palidación cutánea.