El banquete


La enfermiza dosis

que me aplica el mundo,

duplica el volumen

y refuerza la carga.

*

Deshago forzado

latentes impulsos,

y entiendo que el mundo

perverso me prueba.

*

La sed y la sombra,

la sal y las gotas,

la fuerza y difícil

frenar de mis ansias.

*

Hay quien me comprende

y es quien me permite,

sus reglas son simples

aguardo el minuto, la hora, el segundo.

*

Desgarra mi mente los hilos que impiden,

lo opíparo en frente

de mis ojos ávidos,

transmiten sabores futuros con exactitud.

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Panorama


Esto ya no se trata del éxito

se trata de refugiarse,

abrazados

entre los escombros de la sociedad.

*

En las noches correr, besarse y observarnos,

saltar, huir y así evitar ser capturados,

por la maquinaria física y falsamente omnipotente,

esos hilos que atraviesan los ojos,

que direccionan los impulsos

coartando el florecimiento de los sentidos,

volviéndonos fétidas masas

y cómplices de la barbarie por el miedo, el temor a perderlo,

seremos así los bloques que conforman las pirámides de los amos.

*

Necesitamos una explosión de humanidad

que arrase el odio,

las diferencias, y volatilice la pasión,

una pandemia de lógica y amor recíproco infestante.