El banquete


La enfermiza dosis

que me aplica el mundo,

duplica el volumen

y refuerza la carga.

*

Deshago forzado

latentes impulsos,

y entiendo que el mundo

perverso me prueba.

*

La sed y la sombra,

la sal y las gotas,

la fuerza y difícil

frenar de mis ansias.

*

Hay quien me comprende

y es quien me permite,

sus reglas son simples

aguardo el minuto, la hora, el segundo.

*

Desgarra mi mente los hilos que impiden,

lo opíparo en frente

de mis ojos ávidos,

transmiten sabores futuros con exactitud.

Prefiero


Si se termina

la prefiero muerta,

aún con lo difícil que resulta

desenredar estos cabellos mixtos.

*

Quitar los lazos

que con placer guiaron

al trote los caballos,

entre cortas distancias,

de penumbras sin aire,

su cocear jadeante.

*

Que todo muera

en la última gota,

entregarse al desierto

temido en la inquietud

de hallar oasis

o la funesta hora

en donde el melancólico fallía.