Vida de odio


Su dolor crece

y devuelve al cúmulo de fluctuaciones

la energía alterada,

el sufrir derruye lo próximo.

*

Heridas profundas,

cubiertas de pena,

ligeramente imperceptibles

la causa, su guía.

*

El veredicto unidireccional

golpea todo lo que delante cruza,

así calma el pasado

y devuelve a la vida,

antiguos demonios olvidados.

*

Lo probable indica el final,

como aquellos que a solas

observan las últimas hojas de la historia,

el desenlace es próximo e irrefrenable.

Anuncios

Espacios


Aquellos que mayor

respeto les merezco,

son los espacios.

*

Comienzan donde risas apagadas

aturden de silencio el alma,

recuerdan acechantes sus colmillos.

*

Se prolongan como filas,

aquellas que demoran lo que ansía

aquel que la practica.

*

Y el final que no llega,

puesto que arrastro como un bolso

con botellas de vino intercambiadas,

en donde en vez de uvas purpúreas

rebosan de resecas lágrimas

este trayecto pesaroso.

*

Por eso lo respeto,

pues es largo y humano el recorrido,

y no es culpable esta quimera,

es la pasión y el desafío

de jugar lo sentido

y vivir el martirio.

Forma de vida


Y aún en el pensamiento más puro, aquél que hice que brotara de mi alma, forjado con la mayor precisión de mis memorias, con la intención de arrojarme en candil hacia el infierno del pecado del hombre, me extinguí como un niño abrazando el cadáver de su difunto padre y allí con ello, mis energías se derritieron por mis venas como el cebo de la última vela de mi foso, lugar donde enterrados yacen infinidad de formas, de ideas muertas por su debilidad ante el exilio de mi mente.

Luché, sabiendo que el final sería éste.

Derrotado


Derrotado,

se hunden las rodillas

en la arena.

*

Por más que fuerzo

la añoranza,

no cede.

*

El Karma

irreverente desatina,

indiferente.

*

Todo lo que aquí sucede

me arrastra, desmotiva,

se seca de la bala hasta la pólvora,

rogando que el cartucho finalice

la historia que algún día comenzaron,

sin fortuna al principio,

sin principio al final.

 

De la paciencia a la inmoralidad


Ésta terca

y afanosa manía,

nos mantiene

dándole raya

a la espuma que intenta

asediar arenales,

inundar nuestras playas,

seducir las vertientes,

y es en lo incongruente que propone

dar permiso

a las aguas servidas,

adornar los caminos.

*

De lo injusto

ya no existe

asombro alguno,

resguardamos la lengua,

el hierro y los dos puños,

damos cuerda al reloj del justo tiempo,

y pronunciamos versos

que distraigan los juicios de Alecto,

mas solo queda

el final, el resultado y el comienzo.

Así que


Y al final

como siempre,

la respuesta te pega

en la frente,

como tratándote de idiota,

riéndose cuando debiera

habitar de inmediato en las inmediaciones.

*

Era matar de a poco

esos perros rabiosos que separan,

a todos, a nosotros,

del refugio caliente,

el tazón de sopa,

los niños en pijamas.

*

Así que

de acuerdo,

soy todo para ti

y en eso va mi vida.

Tú no sabes


Tú no sabes

de la gélida escarcha

que penetra

más allá del bronce, del acero.

*

Tú no sabes

del bramar de mi sangre,

la visión nebulosa,

la muerte rondante.

*

Tú no sabes

que incluso cerca del final

mis fuerzas me acompañan,

mis manos recorren tu cuello.

*

Tú no sabes

guerrero me siento,

morir es la presea que engalana

los repujes del encierro fétido.