De las partidas


La mirada imbatible

derrumba mi coartada,

es así, te observo

te extraño y te deseo.

*

Mi corazón late pidiendo

saber si en mi tu piensas,

¿Será que mi dibujo

ya ni sombra contornea?

*

Se desprende apesadumbrado

el recuerdo del bolsillo del alma,

el abrigo del corazón herido

el recuerdo de la vuelta a la soledad.

*

Así te vas, ligera

y entre mis ojos tu partida borrosa,

eterna pues en mi

el adiós transcurre infinito.

 

Tal vez de nuevo.


Tal vez es tal vez todo el tiempo

mientras te espero tal vez ya falte menos,

tal vez estás y no te veo y desespero

tal vez vendrás y al no saber me pierdo.

*

Tal vez otros lo noten

que miro hacia tu ausencia y lo reniego,

tal vez extraño lo ceñido

la tirantez en cada movimiento de tu seda.

*

Tal vez tu sepas lo que siento

tal vez idealizarte no me importa

tal vez saberte a la distancia me erosiona,

tal vez entre mis manos lo onírico

tal vez entre las tuyas el olvido.

 

Un juego


Hagamos una cosa.

Ya que los días corren como siempre,

digamos que la gente se abraza sin sentido,

pensemos que los niños no viven en la calle

que por un rato, sólo están perdidos.

Veamos que lo extraño

son los lugares sin sonidos,

¡Escuche tanto ruido!

es la palabra,

que vuela efervescente

de boca en cada oído

y pocos son los autos, colectivos,

las nubes van de blanco,

se observan las palomas

en baldozones celestes y de brillo,

y el miedo es un vocablo ya perdido

impreso en diccionarios del olvido.

Digamos que el trabajo es compartido,

que todo lo que tienes no lo tienes,

y el recelo a la inversa el sentimiento,

sin recelos, sin sentir más deseos por lo ajeno,

por lo vacuo, lo inerte o irrelevante,

de poseer lo transformado sin sentido humano.

De lo que ya no es necesario los más jóvenes

se ríen, de lo viejo,

y en los pasillos de museos sin fondos,

televisores y teléfonos como amuletos,

se aburren en vitrinas sin reflejos.

Digamos que hoy no importa lo que importa,

tal vez jugando,

haciéndonos de vez en cuando así esta broma,

quién dice que aprendamos

en vez de odiar a amarnos.

Reclamo vano


¿Quién o que clama en tu auxilio desde el fuego?

y en tu apuro por lo bajo escucho risas

¿Cuán perverso que a su antojo vuelve al llanto?

y me miras como extraño al neblinarse así mis pruebas.

*

De cenizas nos cubrimos toda llaga y te pregunto

mientras guardo lo mío, oculto entre dos sombras

¿Qué rellena cuencos sin semillas de estas fotos?

¿Distorsión gráfica que muestras y finjo de creerlas?

*

Perdona si te juzgo es mi sentido, que se aleja

que yo sigo, como amores de verano

por su frío el rechaza sin cuestiones

y el que carga puede ser más de uno mismo.