Vida de odio


Su dolor crece

y devuelve al cúmulo de fluctuaciones

la energía alterada,

el sufrir derruye lo próximo.

*

Heridas profundas,

cubiertas de pena,

ligeramente imperceptibles

la causa, su guía.

*

El veredicto unidireccional

golpea todo lo que delante cruza,

así calma el pasado

y devuelve a la vida,

antiguos demonios olvidados.

*

Lo probable indica el final,

como aquellos que a solas

observan las últimas hojas de la historia,

el desenlace es próximo e irrefrenable.

Oda al Agua Nº1


¡Oh Agua!

que recorres el río

y golpeas las piedras,

que te acercas de a poco,

atraviesas las fauces

de agitados peces,

escapas por sus branquias

y ruedas impelada

agitando el fondo,

revolviendo la tierra,

desorbitando caracolas,

agitando los cuerpos

oliváceos de diminutas plantas,

llevándote contigo las hojas

viejas que se sueltan.

Así tu vienes y te acercas,

eres una y a la vez todas

y esculpes los costados,

el suelo acuoso,

todo lo transformas a tu paso

según tu carácter o energía,

y al final del día

te escurres al cubo de madera,

reposas mansa y apacible,

te viertes desnuda en el vaso

y me recorres hasta colmarme

de tu fresco cuerpo y aroma

se nutren mis desiertos.

 

Los barcos que se acercan


Que aquellos barcos bamboleantes

se acerquen a la costa salpicando,

se filtre en los tablones

la salitre aceitada de cubierta,

que empuja el equilibrio

la máxima humedad, el agua

y musga los bordes

de resecos maderos pisoteados.

*

Se amarren a la bita

con las cuerdas seguras por sus hilos,

por dentro simulando

conducen la energía

faltante para el logro deseado,

tan difícil de olvidar, lo ilusorio.

*

Recordar la vital

procesión del pensar correcto,

como tal su destino

las ansias moderadas

controlan nuestras velas,

de tela que no infla

pero que abriga al recogerla.

Ella


La amo,

ella lo sabe

pero en el turbio cúmulo de la energía

que pulula en la atmósfera mía,

vagan espectros socarrones,

despiertan con su chirriar y ecos

los sueños que me invaden al recuerdo

de su tersa mirada,

de la forma que el mundo y la materia la formaron,

con detalles de vida,

de imperfecciones salvajes por el odio,

y cicatrices de otros por despecho.

*

Así se va la vida,

muy mal, o bien,

no lo sabremos

hasta el último ocaso de los ojos

cuando los párpados nos tracen en la tarde

una noche ficticia hacia el olvido.

 

Subterfugio Nº 11 (Idealización parcializada)


¿A donde va

todo el deseo

que le sobra a este juego?

Si nos da el pensamiento

parte de lo inventado,

el áureo perfecto

placer de la estructura,

es materia, energía,

pero descarta

la puesta en práctica,

vestigios idealizados

se cuecen al olvido,

cartografía emocional

sin aparente uso.

Sinergia y reencauzarla;

el movimiento diario,

el fin mismo,

lo infinito hasta que cese

la marcha,

la sangre tibia a fría,

palidación cutánea.

 

 

Subterfugio Nº 10 (Algo que siempre sigue allí)


Hay algo que me mata

y algo que lo impide,

un vidrio hace la herida,

un beso detrás la medicina.

*

Es el crisol que tan profundo yace

más yo quisiera profanarlo y fin la vida,

soy lo valiente para tal travesía

soltar del cuerpo lo que da la energía.

*

Y transformar la carne en crónica rutina

decir que sí, callar y asentamiento,

andar sin más, de la mano del viento

inalterado, únicamente un ser inexistente.

Dejar crecer


Cada gota de luz

cada gota de agua,

dejo que queme,

dejo que bañe

de refulgente

vital a la semilla.

*

Yo no la observo,

yo no la bebo

dejo que azote,

dejo que ahogue

de la energía

el mundo necesita.

*

Muerto fue un hombre

muerto una vida,

deja la sombra

deja cenizas.