Aquí, de a ratos.


Aquí,

entreverado en la corriente

del flujo matutino, frío,

me viene a golpear algún recuerdo.

*

Me da donde me duele

en esos cofres vencidos que se abren,

se me escapa el recuerdo del olvido.

*

Me inunda a donde vaya

y sólo duele,

punzones afloran a mi paso

se clavan hasta el hueso.

*

¿De que me sirve

ese film recortado?

donde veo lo bello,

se nos mezcla en el hoy

esas viejas historias.

*

Otro defecto de este cuerpo

su gravedad lo tuerce hacia el pasado,

el espejo lo exhibe equivocado.

La memoria es eso,

nos muestra detrás nuestro

no obstruye el camino en el reflejo.

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¿Cuanto más?


Hay una piedra clavada en el desierto

como un mástil,

mi alma ondea apenas atada

un vencido sin amigos o enemigos,

una guerra entre nadie y yo,

una guerra perdida.

*

Ruedan los cantaros al suelo,

tinajas se quiebran y despedazan,

en algún lugar el cuerpo sigue la pendiente

escucho todo el silencio cada día.

*

Sueño con el incesante descanso,

anhelo abubillas recordándome el cielo,

¿Porqué las formas impiden un sitio?

¿Serán deudas ajenas las que pago?

¿Cuanto más es la espera para no esperar más?

RES COGITANS


Siento cada día lo inútil del cuerpo

me ata a él la vida y ciertas perversiones,

es básico y me arrastra,

debo seguirlo, no se puede salir de él.

*

Sueño un ser anfibio,

apacible en el fondo, quieto,

mientras todo gira a su alrededor, sus ojos caen,

su cáscara en realidad, y todo se desprende de sí.

*

La dimensión que me socava se extingue,

los planos se desdoblan pero el cuerpo no pasa,

un periscopio espectral observa tímidamente un azul opiáceo,

vuelve a mi boca y se confunde en la materia.

*

El pensamiento parece fluir con el éter,

radiación propulsada por la energía configurada por el espíritu,

la última representación del hombre y la que deja de ser,

su obra maestra, el alma.

 

Descuido crónico.


Amor,

que cada día suenas más a una utopía,

que cada día caes y te enrollas

en la hojarasca seca del olvido.

*

Mis manos te rescatan imprecisas

sin saber el lenguaje; es todo a tientas,

sutil y delicado tu cuerpo

arrullo entre mi pecho y mi pasado.

*

Es cada paso de esta empatía

una encubierta necesidad ególatra,

de recubrir agujeros polvorientos

apolillados de ayeres moribundos.

Oda Nº 2 a la gota


Ella cae, involuntaria

se deja llevar por aquello

que a todos nos supera,

quietud en la tierra,

declive en el vidrio.

*

Como todos, el cuerpo

no siempre elige superficies,

por el vidrio la tierra del descuido,

por el hierro el olvido derruido,

y ella pasa, rodando, goteando, cayendo.

*

Así las almas llegan a los rincones

aquellas que resisten por que sienten,

se secan en la grava decididas,

y aquellas temerosas solo lloran,

evitando la muerte, perduran por lástima.

 

Espacio profundo


Camina por el aire divagando

el pensamiento; extraño que parece,

choca en lo oscuro y los destellos

de una memoria que ayuda cuanto puede.

*

A tientas estas manos; deseando me encuentren,

me quiten del espejo quebrado,

hagan la imagen del reflejo del sueño

que desvela mis días y la vida.

*

Se que existo en un sitio,

se que migra y lo sigo,

el cuerpo es el mapa que recorro

y aunque parece poco

en la puerta del cielo esta mi mente

y el espacio de a poco todo lo gravita.

Ese lugar secreto


En ese lugar

tu pintas acuarelas,

o dejas el color que trae puesta.

*

El techo da la altura

si el frío ataca lo bajas,

lo subes en verano.

*

Es el diámetro pequeño

cuando pensando estas,

no más que tu memoria en el lugar.

*

Expandes las paredes

pues las visitas sanan,

cuando sobran silencios, carcajadas.

*

Es un lugar sagrado en la montaña

de tu cuerpo rocoso y empinado,

donde en el corazón descansan

y en tu cabeza guardas en la memoria su llegada.