¿Cuanto más?


Hay una piedra clavada en el desierto

como un mástil,

mi alma ondea apenas atada

un vencido sin amigos o enemigos,

una guerra entre nadie y yo,

una guerra perdida.

*

Ruedan los cantaros al suelo,

tinajas se quiebran y despedazan,

en algún lugar el cuerpo sigue la pendiente

escucho todo el silencio cada día.

*

Sueño con el incesante descanso,

anhelo abubillas recordándome el cielo,

¿Porqué las formas impiden un sitio?

¿Serán deudas ajenas las que pago?

¿Cuanto más es la espera para no esperar más?

Anuncios

Espacio profundo


Camina por el aire divagando

el pensamiento; extraño que parece,

choca en lo oscuro y los destellos

de una memoria que ayuda cuanto puede.

*

A tientas estas manos; deseando me encuentren,

me quiten del espejo quebrado,

hagan la imagen del reflejo del sueño

que desvela mis días y la vida.

*

Se que existo en un sitio,

se que migra y lo sigo,

el cuerpo es el mapa que recorro

y aunque parece poco

en la puerta del cielo esta mi mente

y el espacio de a poco todo lo gravita.

Lo intentarán, no vencerán.


Lo injusto cala en lo hondo

deja grietas y abre un hoyo,

pasa el frío y los decires

de el que pasa y mira dentro.

*

Ese niño pequeño que labora

que deseamos se haga fuerte en el deshielo,

nos empuja a no doblarnos con el tiempo

enjugar las gotas que han caído

y volver por más, desde el cielo o desde el suelo.

*

Los intentos desde afuera (incesantes)

apabullan y desgarran al pensante,

muerde el polvo el que lo intenta,

muerde el hambre el que es cobarde.

Subterfugio Nº 10 bis – Para ti (Mi paz – Mi vuelo)


Nos arrancamos sin ganas

la presencia del otro,

alejarse a la fuerza es inhumano.

¿Dime mi amor en donde

se encuentra la normalidad de todo esto?

*

¿Entiendes porque gruño?

Pues el sol que se apaga lentamente

se mantiene en su eje,

el no puede cambiar

allí se queda, nosotros no.

*

Son las tardes que brillan,

los herbazales vírgenes

que mueren y renacen,

aguardándonos,

las pisadas, las risas y los besos,

de gente enamorada,

de tu y yo en el cielo,

esta tierra.

 

Por las mañanas


Insípida brea

que entorpece el paso,

reseca,

se curte en su función pasiva

no detiene mi marcha,

con suerte evitará el desprendimiento.

*

Del suelo al cielo

rebotan en el cuadro

pensamientos,

dimensiones humanas prefijadas

nuestro emisor biológico sensible,

marco que da distancia, altura

y la aberrante costumbre de juzgarnos.

*

Es redundante y trabajoso

evitar reincidir el pensamiento

y dejar de tratar la anomalía

aquella cual parásito se posa

entre las sienes de nosotros perturbados.

*

Es por la enfermedad que existe cura

y por ella el esfuerzo, las jornadas,

desvelos y amarguras

y por esto engañamos los sentidos,

conformando ilusorias situaciones no deseadas,

las únicas que saben de verdades

son las dolidas, cansadas, las espaldas.

Pensar en voz alta


Estoy tratando

de conservar el resto

que queda en el estuche

de integridad  o fe.

*

Ahora entiendo

porque buscan en el cielo,

es el último paso,

la necesidad de ser oído.

*

Y es que hago ruido

para saber si existo,

si tuercen a mirarme

el aliciente contacto visual.

*

Son más los días que son noches

no en vano nos prohíben

controlar eso de la hematosis.

*

Poco me importa

si suena un desatino,

también escribo

versos como escalones,

para que trepen almas

y callen opiniones.

*

Los dos deseos

que retumban al hombre

son la vida, el amor,

o son la muerte, el olvido,

y estas últimas;

famosas por estar al alcance del más pobre,

son más probables que funcionen.

Oda Nº 3 a tu recuerdo


Tal vez parece demasiado

querer tu cielo desde el suelo,

me turba casi obsesionado

del fuego proyecto lo que siento.

*

Puede te aburra mi soneto

nací para ser sin rodeos,

sin método, soy el ensayo

te experimento en cada anhelo.

*

Me recobro del borroso encuentro

me cuesta hallarte en el recuerdo austero,

creo sentir tu cuerpo cerca

y es la distancia más que verdadera.

*

Domina al cuerpo

el alma que vigila,

se hunde en hielo

cada paso del tiempo.

*

Siembro en la estéril greda

espacio, tiempo y cobardía,

confieso al fin

que todo es culpa mía.

*

Me impongo el reto

de llegar a tu vida

abrir mi pecho

a plena luz del día.

*

Verás que vivo

por ser tú mi alegría.