24 minutos


Cautiva la carne y tensa

yace,

lo humano se pierde,

la conciencia.

*

Los golpes y la arritmia

insistentes,

lo tenso busca desmoronarse,

el sollozo.

*

Las marcas de fuego se sitúan

repetidas,

los sitios comunes se agitan

se contraen.

*

El desgaste consigue el asedio

penetra,

el río subterráneo se cuela

lo ahoga.

 

 

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Eras ella.


Eras tú,

la que mi mano

dibujaba en sueños.

*

La que arrancando todo

mi memoria engañosa prometía,

hacerte olvido.

*

Y aquí te pintas,

con un tinte oleaginoso

de púrpura y rojo,

y cuanto más te corro por mi pecho,

se esparce en este lienzo humano,

no puedo borrarte.

*

Dime ¿Como hacen los artistas

para quitar las líneas sin destruirlo todo?

*

Cierro los ojos

para esquivar imágenes del inconsciente,

(no puedo) se arrojan con furia y chocan

en la pantalla humana

que todo lo decodifica.

*

El fuego ganó el bosque,

devastó la fauna,

la carne calcinada,

los senderos.

Aún te quiero,

eras…”Ella”

La marcha y la última sentencia.


El llanto infinito

permeable en las zonas

boscosas, rocosas,

tan térreas y austeras

navegan al centro.

*

Tan lento y antiguo

vagar con destino,

de vida y de muerte

libertos conscientes

no desean más suerte,

liberan sus mentes

las causas atroces.

*

La marcha costosa

prosigue en sollozos,

desgarra la carne terrestre

tiemblan los cimientos,

aquello impoluto,

terrífica muestra.

*

Un Rey indolente

merece mazmorra,

donde la avaricia, el ego,

cambiaron las cosas

las almas, la sangre,

se encuentran con estos

unidos llegando

al centro desvelan

libertad no es misterio.

*

La química humana,

temor de temores;

la muerte, el dolor,

púrpura derramado,

el mar de los ojos

quebrándolo todo,

dictando sentencia

sin miedo a morir

por pura consciencia.

*

El núcleo se parte,

todo se reinicia,

de alguna manera

todo cambiará.

Diario, rutina.


Excitados como niñatos

no intentan detener la fanfarria,

distanciados del estandarte de la moral

demuestran lo que son.

*

La percepción aguda

es el nuevo castigo,

y será clásico en los libros de historia,

en el futuro; si el libro llega.

*

En la marisma sumergido me pudro,

recostado en el fondo de mis pensamientos apelmazados,

desechos por el descarte,

la ceguera y la estupidez son salud.

*

¿Acaso aquí nadie comerá mi carne?

¿Será la ausencia de brillo o valor público

que ni la muerte encuentra atractivo tan fácil encomienda?

*

Tal vez por ser así,

la vida nos castigue con la inmortalidad.

 

Demora


Disculpa mi demora

pero le dí una pausa,

al corazón, al cuerpo y a mi mente,

de los impulsos magnéticos; las emociones,

que estos provocan.

Sin salida

esos eléctricos estallos

que lo inundan

los carriles profundos de la carne,

esos que llegan a cada uno

de todos los rincones, los extremos,

y surten ese efecto de congoja,

estreñimiento y furia, desesperante,

por ver la muerte de los sueños,

cadáveres imaginarios suicidados,

saltando de las mentes a este mundo

y viven estos portadores

enfermos con la cinta,

de esta película que muchos

se empecinaron en llamarla vida.

 

Ansiedad, defecto humano.


Es que esa rueda que recorre los nervios

presiona el tiempo recurrente,

infinito, a priori del momento deseado,

letargo violento que sacude la piel, alimenta,

la desesperante necesidad de los bocados,

de tener entre manos lo que asoma en la frente desde adentro.

*

El ahogamiento que produce el vacío,

el vacío que se tarda en llenar por la gotera,

son los segundos que caen suspendidos

con masa insuficiente a lo esperado.

*

Es cuando el balde rebalsa suficiente

que sacia esas gargantas empolvadas,

que da lo que nos falta y luego quita,

la espera nuevamente

del agua que no llega,

de gotas que golpean en el fondo

y retumban en la odiada ansiedad,

la carne se endurece,

se espera la humedad con desaforo,

es el defecto humano que se pega,

es imposible retractarse de esta forma involuntaria.

 

 

 

Andar de a dos o más.


Ponte al corriente

de que no vale nada

los anhelos, el deseo más noble,

si la difícil máquina no se sacude.

*

Las grandes empresas

requieren operarios,

que pulsen los botones

y empujen las palancas.

*

Necesita este carruaje del aceite,

una pantalla a la altura de la frente,

proyecciones de un futuro símil,

y tapones en orejas sensibles al chirrido,

de los huesos podridos por desuso,

de la carne quebrándose las tiras.

*

Y así, solamente así el movimiento,

ser consciente que este cuerpo de uno solo

lo habita el individuo,

pero no puede por si solo trasladarse.