¿Cuanto más?


Hay una piedra clavada en el desierto

como un mástil,

mi alma ondea apenas atada

un vencido sin amigos o enemigos,

una guerra entre nadie y yo,

una guerra perdida.

*

Ruedan los cantaros al suelo,

tinajas se quiebran y despedazan,

en algún lugar el cuerpo sigue la pendiente

escucho todo el silencio cada día.

*

Sueño con el incesante descanso,

anhelo abubillas recordándome el cielo,

¿Porqué las formas impiden un sitio?

¿Serán deudas ajenas las que pago?

¿Cuanto más es la espera para no esperar más?

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RES COGITANS


Siento cada día lo inútil del cuerpo

me ata a él la vida y ciertas perversiones,

es básico y me arrastra,

debo seguirlo, no se puede salir de él.

*

Sueño un ser anfibio,

apacible en el fondo, quieto,

mientras todo gira a su alrededor, sus ojos caen,

su cáscara en realidad, y todo se desprende de sí.

*

La dimensión que me socava se extingue,

los planos se desdoblan pero el cuerpo no pasa,

un periscopio espectral observa tímidamente un azul opiáceo,

vuelve a mi boca y se confunde en la materia.

*

El pensamiento parece fluir con el éter,

radiación propulsada por la energía configurada por el espíritu,

la última representación del hombre y la que deja de ser,

su obra maestra, el alma.

 

Desprender


Le digo adiós

a diferencias vanas,

nutro los ríos

que arrasaron borrascas.

*

De cóncavas miradas

soy olvido y sonrío,

tan dulce es el adiós

a corazones tibios.

*

No hay culpa,

la decisión unánime de los sentidos

arrulla el alma,

en veneradas sábanas de seda.

*

Se siente próxima la luz sobre el ser,

que desprende los hilos, la quietud,

las nubes sobrevuelan sueños

son tormenta y también sol.

 

 

De burdeles, bufones e injusticias.


Soportar al bufón de los bufones

se repite constante, irrefrenable,

no detiene nada su mendacidad

su alma es un céntimo en el suelo.

*

De cualquier sitio su lengua

propicia el burdel itinerante,

y a solas endulzan los timpanos

de aquellos que segregan la bilis melosa.

*

No suele la justicia

rondar estos parajes,

los destinos se tuercen

la lejanía es salud ante esta suerte.

Chacal


Sumergido me interno

en la desidia humana,

envuelto en la barbarie

con los ojos puestos

en el pináculo del egoísmo.

*

De la fálica piedra

brota la bilis necrosa,

los que profanan nuestra arquitectura

la tragan mientras pueden,

pisoteando a sus súcubos cómplices.

*

Cuando el banquete mórbido cesa

el horror camina por sus rostros,

pues su abdómen henchido palpita

y las sonrisas vuelven mientras defecan,

el río pútrido que yace lo transporta.

*

Riegan los campos del hambre,

las heces dispersas a sabiendas

de  aquellos que sembramos sin alma,

enfermos indefensos a la fuerza.

Venceremos la ignominiosa avaricia del Chacal.

La estructura del cuerpo


Arremete ante lo incompleto

de esta horadada y polvorienta,

cantina de pilotes rancios

ráfagas de olvido y hojarasca.

*

Sin paredes tuerce lo que queda

el viento lo hace lento pero llega,

quien clama sibilante desliza el enojo

olvida que el origen es causa de todo.

*

Es tiempo de pedir y prometerse

que el agua y el cemento han de mezclarse

y agobiarán a las tormentas venideras,

darán al corazón el fuego

y al alma ese reposo entre los huesos.

 

Espacios


Aquellos que mayor

respeto les merezco,

son los espacios.

*

Comienzan donde risas apagadas

aturden de silencio el alma,

recuerdan acechantes sus colmillos.

*

Se prolongan como filas,

aquellas que demoran lo que ansía

aquel que la practica.

*

Y el final que no llega,

puesto que arrastro como un bolso

con botellas de vino intercambiadas,

en donde en vez de uvas purpúreas

rebosan de resecas lágrimas

este trayecto pesaroso.

*

Por eso lo respeto,

pues es largo y humano el recorrido,

y no es culpable esta quimera,

es la pasión y el desafío

de jugar lo sentido

y vivir el martirio.