Chacal


Sumergido me interno

en la desidia humana,

envuelto en la barbarie

con los ojos puestos

en el pináculo del egoísmo.

*

De la fálica piedra

brota la bilis necrosa,

los que profanan nuestra arquitectura

la tragan mientras pueden,

pisoteando a sus súcubos cómplices.

*

Cuando el banquete mórbido cesa

el horror camina por sus rostros,

pues su abdómen henchido palpita

y las sonrisas vuelven mientras defecan,

el río pútrido que yace lo transporta.

*

Riegan los campos del hambre,

las heces dispersas a sabiendas

de  aquellos que sembramos sin alma,

enfermos indefensos a la fuerza.

Venceremos la ignominiosa avaricia del Chacal.

La estructura del cuerpo


Arremete ante lo incompleto

de esta horadada y polvorienta,

cantina de pilotes rancios

ráfagas de olvido y hojarasca.

*

Sin paredes tuerce lo que queda

el viento lo hace lento pero llega,

quien clama sibilante desliza el enojo

olvida que el origen es causa de todo.

*

Es tiempo de pedir y prometerse

que el agua y el cemento han de mezclarse

y agobiarán a las tormentas venideras,

darán al corazón el fuego

y al alma ese reposo entre los huesos.

 

Espacios


Aquellos que mayor

respeto les merezco,

son los espacios.

*

Comienzan donde risas apagadas

aturden de silencio el alma,

recuerdan acechantes sus colmillos.

*

Se prolongan como filas,

aquellas que demoran lo que ansía

aquel que la practica.

*

Y el final que no llega,

puesto que arrastro como un bolso

con botellas de vino intercambiadas,

en donde en vez de uvas purpúreas

rebosan de resecas lágrimas

este trayecto pesaroso.

*

Por eso lo respeto,

pues es largo y humano el recorrido,

y no es culpable esta quimera,

es la pasión y el desafío

de jugar lo sentido

y vivir el martirio.

Sin ella.


¿Que cadena podrá

retener las ansias

de besar tu boca,

de alcanzar tu cuerpo?

*

¿De que reglas hablan

si de amor se trata

cuando pienso en ti

y me piden calma?

*

¿Buscan las palabras

que acallen mi alma

o evitar la sangre

empaparse en vino?

*

No hay alternativa

a esta trama urdida,

con cierta vileza

mi fines sinceros.

*

Tráteme de timador,

pues sus ojos ciegos

no ven más allá

del cuadro que pinta

mi corazón vivo.

*

Sin ella el motivo

es menos que efímero,

sin ella el paisaje

es de soledad.

Quiero


Quiero soltarte,

de la manera más cobarde,

la forma sencilla,

la que no deja heridas.

*

Quiero borrarte,

quitarte desde el primero al último

rincón de mi corteza,

el olvido supremo, legítimo.

*

Quiero arrancar el odio,

ciertos errores ignorarlos,

momentos de sadismo,

cientos de tardes al baldío.

*

Quiero olvidar tu voz,

las frases de promesas,

lo dulce articulado por la lengua,

lo dicho con la boca y sin el alma.

Forma de vida


Y aún en el pensamiento más puro, aquél que hice que brotara de mi alma, forjado con la mayor precisión de mis memorias, con la intención de arrojarme en candil hacia el infierno del pecado del hombre, me extinguí como un niño abrazando el cadáver de su difunto padre y allí con ello, mis energías se derritieron por mis venas como el cebo de la última vela de mi foso, lugar donde enterrados yacen infinidad de formas, de ideas muertas por su debilidad ante el exilio de mi mente.

Luché, sabiendo que el final sería éste.

Cuando finges que amas.


Es cierto que

luego del primer fuego,

nada te pedía.

Pero las estaciones pasan

y tu te apegas al itinerario,

Boreal o Meridiano.

*

Ahora que andamos por invierno

no te pido que logres

arrancar la paleta y de ella

golondrinas dormidas de ese empaste,

necesito de las tibias caricias (casi abrigo)

que me estrelles los soles que te sobren

en la frente de mis mañanas crudas,

que me borren la humedad de Buenos Aires,

que me quiten la escarcha

del rocío que lanzas,

cuando olvidas el alma,

cuando finges que amas.