Conexo e inconexo. Subterfugio N°1 bis (De lo bilingüe entre el alma y el cuerpo)


De saberlo indivisible

me retracto,

en cierto modo

el cuerpo es par.

*

En esa conexión

vengo fallando,

pues de mi alma emana

por ella lo sentido.

*

En el onírico pasaje

que recorren las órdenes,

suceden cosas que imposible

me resulta evitar y fallan.

*

En lo que amo me detengo,

controlado involuntariamente

los destinos se acallan

y el yuyal los decora ante mi negativa.

*

No necesito rima cuando desespero

pues el vacío reseco por la ausencia de mi reflejo

yace en silencio forzado y aún me obligo

a continuar ante la burla y la desesperanza.

*

Quizás suceda nada,

tal vez los sueños mueran, el intento, todo,

y lo vano endiose la vulgaridad humana

y nos recuerde que nacimos para no ser nada,

que nada de esto se volverá real pues lo real es inventiva,

el error, la vejez, el desacierto, la traición, somos todo esto

vivimos de la excusa, intentar es vivir y no hay opciones.

*

Somos lo que negamos

y así morimos,

artificial es la verdad y pocos

deciden empujar la gravedad neurótica

que nos construye y nos insufla vida.

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Subterfugio N° 47 – Visiones matutinas.


Un círculo

su fondo oscuro,

relieves sinuosos

estanque del vacío.

*

Se proyectó por la mañana

como un residuo de la vigilia,

¿Acaso vi mi subconsciente nacer hoy?

vive ahora y muere con la noche futura.

*

Llovizna ya

y el desespero de evitar se colme

de gotas secas y vacías,

intento detenerlas y se filtran.

*

Mi cuerpo húmedo se apelmaza

por la tarde caigo rendido,

una tarea ardua y casi sin sentido

¿Porque será que insisto en cada día lo mismo?

Subterfugio Nº 62 – El intento, la culpa y el intento.


Es culpa

el moho en la punta,

el grafito verde.

*

Los sueños resecos

apenas,

pero dormidos por mi culpa.

*

Gran parte de mi pecho

late a ritmo,

sé el lugar.

*

El miedo

es el culpable dicen,

¡Qué cobardía!

hacer la culpa ajena la salida.

*

Sé lo que busco,

sé que está cerca.

Subterfugio Nº 2 (Bis) – Paga el silencio


Antiguamente dedicaba

algo del tiempo a desdeñar

ciertos desaires y desatinos.

*

Hoy me doy cuenta

fallé a la matemática,

hasta el reclamo válido no vale nada,

en este caso.

*

Así aprendí, gritando,

frente a un espejo

morado por mis gritos.

*

Mi tiempo vale, (y su moneda brilla)

a aquel que calla, recompensa,

ahora es mi respuesta la sencilla

se cubre con el barro y se endurece,

es el silencio pestilente que acribilla.

Subterfugio Nº 131 (La mentira es el hombre)


La mentira es el hombre

la imperfecta capacidad

que nunca cambia,

de fundar en supuestos.

*

La observancia sin peros

los errores añejos,

la obsoleta manía de “modelos”

la miseria vigente irrefrenable.

*

Se buscan las respuestas

allí, afuera

y el amor que se muere mientras trazo

azules, grises y un otoño.

*

Estas palabras temblorosas

porque saben que mueren,

aunque dicen “le espera”

un lugar merecido, el olvido.

Un día llegaremos


Aunque la verdad nos digan

es distinta, cada cual que la mira,

no olvidemos pensantes

que la vida, tu vida,

es punto de partida

el resto valles,

azul, parajes.

*

Los difíciles días fueron creados

con la ilusión de ser destino,

nada tiene una huella

somos el paso y el camino,

las pirámides

se pueden derrumbar,

a gritos.

*

El temor escondido en el lado equivocado

necesitamos coordenadas, comprobarlo,

y cuando de todos los intentos

demos el bueno, el acierto

temblaran para todos

las calles, lo seguro,

llegaremos.

 

 

Muere tu vida – Subterfugio Nº 2


Cuando el sastre de la moral

venga a tus días,

con la tela, los hilos del pasado

y cosa tus miserias a la moda;

que impones por los hechos,

el jugar con el fuego

fundirá tu carácter

y al transitar la vida

la humareda dará

la curva a los amantes del buen vino

y la carne quemada

atraerá a las aves

rapaces en su vuelo,

que derriben lo muerto

de tu vida y lo inerte,

morirás algún día,

yacerás entre piedras

sin siquiera la menor ceremonia,

sin tumba, sin entierro,

el viento llevará tus huesos echos polvo

al olvido cardinal de sus antojos.