Tenerlo todo.


¿De que sirve quererlo todo?

Si acaso usted lo consiguiera

¿De que sirve borrar el no de sus palabras?

si el mundo no baila una misma canción.

*

Se verá con la espalda

de los trabajadores,

de los necesitados,

de los que todo tienen como usted ahora.

*

Todos bailando una canción distinta

¿Acaso nadie escucha la cacofonía?

Risas en la esquina de los tutores del éxito,

llantos en el subsuelo de los teatros, hospitales y burdeles,

el mal olor del hambre que alcanza

todos los rincones del salón principal.

*

Lo tiene todo,

como el cristal o la diadema que naciera

de la suma de los presentes y extintos genios del arte,

la exhibe en su pecho orgulloso

y en el fragor de este evento mal organizado

nadie le oye, a nadie le importa nada,

somos ciegos para su todo

y usted llora o llorará por siempre,

por dentro o por fuera pero llora.

Mi madre tierra.


Hoy dije “mi casa”

y me creí dueño

de esta porción de tierra,

que me tolera

como inquilino trivial

de su organismo.

*

Me acariciaba los tobillos

su verde gesto

me cubrió de un silencio reparador

y absorbió mis lágrimas,

(me dará flores)

¿Quién puede así convertir el dolor en armonía?

*

Y yo, descarado e insolente

me profesaba dueño,

terrateniente insulso

de su incontrolable energía.

*

Me dio vergüenza

de sólo pensarlo,

y me sentí desnudo,

una bofetada de viento

me mostró lo pobre,

me refregó en la cara mis debilidades

y proyectó lo equívoco de mi diseño.

*

Pero la madre tierra

como madre perfecta

se apiadó de mi,

de mi miedo,

de mis temblores y miserias.

*

Aprendí su lección

y para cesar mi dolor y mi llanto

su fruto me dio.

*

Su enseñanza eterna

atraviesa y supera

a cualquier dueño,

a cantidad de sabios,

portadores de carne

que desde el primer día

han empezado a morir.

Reflexiones desde el encierro.


Nos obligó a detenernos lo suficiente para darnos cuenta que poco de todo lo que hacemos tiene sentido, ¡sí! hoy no tengo poesías, ni haikus, ni esperanzas, estamos en la casilla de salida, asomando la cabeza, esperando el disparo para salir corriendo y ganar, ¿Para ganar qué?, los animales festejan este encierro, las aguas se vuelven transparentes en nuestra ausencia, ¿Ven el error?, los veo preocupados por volver a la vida de la duración, a la vida de la existencia, a la vida del durar, tristes por no poder volver a los viejos hábitos, ¿Dónde posan la vista? ¿Desde el confinamiento que es lo que ven?, los leo, desesperan por volver a las tiendas de comidas rápidas, a los viajes intercontinentales porque “viajar es todo”, sobrevolando miserias, favelas y villas pero aterrizando en reducidos escollos de playas exóticas o lugares de culto oficializados por nuestras queridas redes sociales, redes que nos prometieron a su llegada el estar conectados, más cerca estés donde estés y ¡Sorpresa! ahora estás encerrado y parece que no estamos tan conectados, ¿Abrazos virtuales?¿Besos a distancia? ¡Dime que es lo que más disfrutas de esta tecnología y te diré quién eres! Las legiones de acólitos ciegos y ensordecidos, fanáticos apolíticos y militantes soportan con placer los lineamientos del partido como si cargaran la cruz del Cristo, ese morbo de escuchar, apagar la subjetividad y repetir para ser aceptados por el grupo sectario del cual son parte y así, y así son parte, porque eso es lo que importa, jugar del lado del que siempre gana, no importa lo que hagan, no importa lo que oculten, ¡Eres un ganador y eso debe ser bueno!

Dirán ¡qué pesimista!, yo les digo realista, nada tiene sentido si volteamos frente a nuestros semejantes, si le damos la espalda a esta esfera gigante que nos dio la vida y el espacio, somos de los inquilinos que tiene sin duda los peores, te invito a que todo este texto sea mentira, ¡Vamos! demuestren que todo esto es mentira y cuando se levante la barrera y oigan el disparo salgan caminando, sin la intención de aplastar al de al lado, sin preocuparse por el premio mayor, escupan cada letra de este ridículo que escribe y muestren sus móviles anticuados con orgullo, olvídense de creer en los diarios, en los anuncios y que poco les importe que su comida llegue volando, demuestren que son buenos cocineros, acallen a este insoportable veedor metiche y deslúmbrenme conociendo el origen de los beneficios (pocos) laborales que hoy desconoces y que tienes, ámense sinceramente y dejen de creer que millonarios lloran o velan por ustedes, desempolven las herramientas de la pregunta que duermen en el ático de la conciencia, recuerden como era extrañar el calor de los abrazos, sean conscientes y compruébenlo ustedes mismos que aquellos que duermen entre cartones tienen un corazón y sueños muertos en el pecho que los enferma, pregúntense mucho, pregúntense todo, dejen de creer que las cosas “son como son”, caminen hacia atrás y obsérvense a ustedes mismos desde sus espaldas, desde la altura de la basura que genera el egoísmo, la pirámide más grande creada por los hombres, con cimientos de barro y basura que nos separa de la vida y de la humanidad ¿Recuerdan esa palabra? recuérdenla porque seres humanos ya no somos, porque seres humanos es otra cosa, algo que nos hicieron olvidar, algo que nos olvidamos por comodidad, yo estoy equivocado y me pongo primero en la lista, no me importa ser la cara visible.

Desde aquí, desde el encierro y con los dedos entumecidos arrojo este papel, en la botella virtual que espero cruce las aguas y llegue a tus manos porque quiero empezar a ser humano, quiero ser entre todos, porque en la soledad sólo me escucho a mi refunfuñando, como loco, como un duende en la cueva de los lamentos.

La muerte es exacta, inevitable, somos finitos e ineludibles al adiós definitivo, dime: ¿Cómo puedes ser feliz desde la indiferencia total?

Una idea en común debería rebasarnos, una idea desde el corazón y el pensamiento y estoy seguro que si lo hacemos llegaremos a la misma respuesta: La vida, la felicidad no puede vivirse desde la exclusividad sectaria ni tampoco excluyendo a otros, el verdadero hombre es posible y debemos construirlo, esa idea, esa forma es la que merece el estatus de Dios.

Solo quisiera que me veas.


¡Estoy aquí!

¿Lo notas?

Siempre sonrío

quisiera que me veas hacerlo.

*

No soy muy ocurrente

con las bromas suelo equivocarme,

hablo mucho,

es que tengo charlas pendientes de otros tiempos,

de reuniones conmigo únicamente.

(Fíjate que largo fue esta segunda estrofa)

*

Quien tenía que abrazarme

decidió que no,

y crecí con abrazos prestados

a veces rebuscados, insinuados.

*

Viví en la vida parado

en el andén de las historias,

un tren al norte y otro al sur

yendo y volviendo al mismo lugar,

volver a cero en un bucle

que el tiempo no perdonó.

*

Así, difícil e incompleto seguí

fui un vagabundo sin rumbo

sin los atajos de niños completos,

fui hijo de todos y huérfano de los proyectos.

*

Ahora la vida me exige

me pide ser feliz para afrontar

la carga superflua de la llamada adultez,

no sabe que no pude ser niño

y no le importa.

De mis palabras.


No te culpo y ni siquiera lo intento

¿Cómo podrías saber con que cariño

deposito cada palabra en este lienzo?

*

Ellas, como vírgenes extintas

de la religión que no profeso, caen.

Yo con algo de vergüenza

las hago reposar del turbio viaje,

por haber atravesado esta inconsciencia y escucharme.

*

Y cuando ya descansan en silencio

cierro las hojas ajadas de mis latidos,

las suelto en el río de la espera

con la ansiedad de que tú llegues a ellas,

encuentres la reminiscencia suficiente

para atraerte a mis labios desde ésta distancia.

*

Ya llueve en estos vidrios

no puedo seguir,

el crisol no se quiebra

pero de día, sí que se apaga.

Cable verde, cable rojo.


El mundo como tal está fundido

en cimientos de bronce egoístas

perpetrándose en su agonía infinita,

en su enfermedad casi mortal, casi.

*

Los valientes efímeros caen

a las puertas del mundo muerto,

acólitos refugiados en los torreones

guardianes de lo inamovible disparan.

*

Y cae sobre las espaldas de unos pocos

la gravedad tortuosa de las acciones del hombre muerto,

la indiferencia ajena a nosotros

nos aplasta y gana terreno en la marisma desguasada,

el vertedero putrefacto de las ideas sin vida.

*

Posponer el suicidio y pensarlo todo

son los extremos que maneja el inconsciente,

entre redescubrir el mundo o hacerlo estallar,

el cable verde o el cable rojo

de eso se trata a fin de cuentas todo.

Los mismos


A través de la historia

ustedes, muertos la mayoría ahora

fueron el brazo extenso

del terror cobarde,

de los perversos inventados reyes.

*

Nos olvidamos la verdad

nos distrajeron con anuncios,

se reciclan los oscuros serviles

sicarios de la tradición y la cultura.

*

Corremos sin tiempo para pensar

la tierra se cubre de asfalto para olvidarla,

para olvidar de donde venimos

extraviando el destino y la energía.

*

Nuestra sangre engrasa el aparato

que imprime los billetes enrollados,

fabricamos las mismas balas que nos roban

la libertad que pertenece a los errantes

hombres que fuimos, mujeres que no somos.